Al interior del gabinete barbosista flota la interrogante:
¿Quién encubre los negocios y componendas del auditor del
Estado, Francisco Romero Serrano?
¿Quién es el poderoso funcionario que tapa los cada vez más
escandalosos moches que pide el auditor, a través de sus asistentes?
¿Quién evita que los sobres “confidenciales” no lleguen al
gobernador Miguel Barbosa Huerta?
Preguntas que a 12 meses de haber asumido la titularidad de
la Auditoría Superior, pareciera que no tienen, ni tendrán, respuesta.
Mas no es así.
Porque en breve Francisco Romero recibirá —de “ya sabe
quién”— señales claras de que su permanencia en la Auditoría será corta, y
tendrá que volar a otro destino.
Dicen que ha traicionado la confianza del mandatario.
Que su ambición por hacerse de dinero y engrosar la lista de
millonarios, gracias a la “mina de oro” que le representa la ASE, lo ha cegado
a grado tal de perder el piso y creer que es “autónomo, que no tiene que pedir
permiso a nadie y que nadie lo puede tocar”.
Vaya equivocación.
Terrible y brutal yerro.
Trasciende que los moches a los alcaldes para que su cuenta
pública sea calificada van de 20% a 30% del presupuesto que tiene asignado.
Que existe una tabla de los 50 ayuntamientos con recursos
altos.
Y que el “ejército de auditores externos” que contrató son
el vehículo de los arreglos.
Mas la “gota está por derramar al jarrito”.
LOS NEGOCIOS DEL AUDITOR CON LA PRESIDENTA MUNICIPAL
Exclusivas Puebla en su edición de ayer reveló:
“Auditor Superior del Estado negoció con Claudia Rivera
Vivanco complicidad a cambio de impunidad”
La nota reza:
“El acercamiento del titular de la Auditoría Superior del
Estado (ASE), Francisco Romero Serrano, con la alcaldesa de Puebla, Claudia
Rivera Vivanco, inicia desde que el gobernador del Estado, Miguel Barbosa
Huerta, pide investigar a la administración municipal en base a señalamientos
de corrupción.
“La pareja sentimental de Francisco Romero, Josseline
Zurita, a través de Gerardo Mier, configuraron el primer negocio
Serrano-Vivanco para sanitizado de espacios del ayuntamiento, además de
suministrar pruebas de prevención, cubrebocas, tapetes, entre otros.
“Mariana, hija de Luz Aída Deloya (Secretaria Ejecutiva de
la ASE), se convirtió en asistente de Josseline Zurita”.
Acotándose:
El programa Sentirse Bien del Ayuntamiento de Puebla es uno
de los negocios que hay entre el auditor Superior del Estado, Francisco Romero
y la edil Claudia Rivera.
Sentirse Bien tuvo un —pequeñísimo— costo de ocho millones
de pesos.
Lo anterior obliga el cuestionamiento:
¿En cuántos programas caminan de la mano Claudia &
Francisco?
¿El “padrino” en Puebla de doña Claudia es don Francisco?
¿El auditor limpiará las cuentas públicas (2019-2020) de la
presidenta municipal?
Si Rivera Vivanco mantiene público y abierto enfrentamiento
contra el gobernador Barbosa Huerta, no se entiende cómo Romero Serrano juega
con fuego al aventurarse a realizar negocios y tener acuerdos.
La tarea esencial y primordial de la Auditoría Superior del
Estado es vigilar el buen manejo, transparencia y claridad del dinero que
reciben los ayuntamientos, dependencias gubernamentales y organismos autónomos;
que las obras se terminen y tengan calidad comprometida, que las compras no
sean a sobrecosto y las licitaciones sean abiertas, entre otras.
Pero resulta que esa “cartilla” no existe para el auditor.
Porque —trasciende— su ambición por el dinero, moches, vida
dispendiosa, lujos, residencias, viandas y buenos vinos lo llevan a traicionar
la confianza de quien le dio el vo.bo para ocupar el cargo.
Vale repreguntar:
¿Quién protege al interior de la burbuja barbosista al
auditor Francisco Romero?
¿Quién es el “padrino” de Paco —como le llaman sus amigos—?
Hechos que llevan a plasmar el apunte de “buena fuente”:
… En 2021 habrá relevo en la Auditoría Superior del Estado.
¿Y el “padrino” de Paco?
Nada podrá hacer al quedar descubierto los negocios del
auditor con la presidenta municipal.
Que así como entró por la “puerta de atrás” a ocupar la ASE,
su salida será también por la puerta trasera.
¿Se cumplirá el vaticinio?
Al tiempo.