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Cómo visualizar a tu "yo futuro" puede ayudarte a ser más feliz y próspero

por Redacción
06-02-2022

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Tómate un momento para imaginarte dentro de 10 años.

Dependiendo de tu edad, es posible que tengas algunas canas y arrugas más y también puedes esperar algunos cambios materiales.

Pero, ¿sientes que la persona que imaginas es, fundamentalmente, muy parecida a la persona que eres hoy? ¿O es completamente distinta?

De acuerdo con una gran cantidad de estudios psicológicos realizados en la última década, las respuestas de las personas a menudo varían ampliamente, y sus respuestas revelan cosas sorprendentes sobre su comportamiento.

Algunas personas tienen un sentido vívido de su yo futuro, que sienten muy cercano a su yo actual.

Estas personas tienden a ser más responsables con su dinero y más éticas en el trato a los demás. Están ansiosos por actuar de una manera que les haga la vida más fácil en los años venideros.

Muchas otras personas tienen problemas para imaginar su yo futuro como una continuación de la persona que son hoy y tienden a ser mucho menos responsables en sus comportamientos.

Es casi como si vieran su yo futuro como una persona separada que tiene poca conexión con su identidad actual y, como resultado, están mucho menos preocupados por las consecuencias a largo plazo de sus acciones.

Casi podrías pensar en tu yo futuro como una relación que necesita ser nutrida y cultivada.

Afortunadamente, existen algunas estrategias simples para fortalecer tu empatía y compasión por la persona en la que te convertirás, con algunas consecuencias profundas para tu salud, felicidad y seguridad financiera.

La inspiración para la investigaciones psicológicas recientes sobre el yo futuro se puede encontrar en los escritos de filósofos como Joseph Butler, en el siglo XVIII.

"Si el yo o la persona de hoy y el de mañana no son lo mismo, sino sólo como personas, la persona de hoy realmente no está más interesada en lo que le sucederá a la persona de mañana que en lo que le sucederá a cualquier otra persona", escribió Butler en 1736.

La teoría fue posteriormente ampliada y defendida por el filósofo británico Derek Parfit, cuyo trabajo llamó la atención de un joven investigador llamado Hal Hershfield.

"Era una idea convincente", dice Hershfield, profesor asociado de marketing, toma de decisiones conductuales y psicología en la Universidad de California en Los Ángeles.

Sospechaba que una desconexión de nuestro yo futuro podría explicar muchos elementos irracionales del comportamiento humano, incluida nuestra renuencia a ahorrar para nuestra jubilación.

Para averiguarlo, Hershfield primero tuvo que encontrar una manera de medir la "autocontinuidad futura" de alguien.

Se decidió por un gráfico simple que presentaba pares de círculos que representaban el yo actual y un yo futuro.

Los círculos se superponen en diversos grados, y los participantes tienen que identificar qué par describe mejor qué tan similares y qué tan conectados se sienten con un yo futuro de dentro de 10 años.