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El burro hablando de orejas: Ramírez Cuevas acusa a Scherer de inmoral

por José Luis Camacho
12-03-2026

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José Luis Camacho Acevedo

De verdad que las malas artes de la política dibujan a México como un país surrealista. paradójico, kafkiano, extravagante.

De pronto, a toro pasado, el inmoral mediático de Jesús Ramírez Cuevas, anuncia que demandará por daño moral a Julio Scherer Ibarra por los que publicó sobre él en el libro Ni Venganza ni Perdón que coeditó con Jorge Fernández Menéndez.

Solo en nuestro bajo mundo político pueden darse casos como el que mencionamos en el párrafo anterior.

Padecemos la pasividad de una clase política que es indolente a las acciones de un personaje que, cuando estuvo a cargo de la comunicación social de Andrés Manuel López Obrador, tuvo un comportamiento, no solo embustero, sino que llegó a extremos de inventar reporteros que funcionaban como sicarios en la “estrategia mediática” de Ramírez Cuevas.

Una estrategia que acusaba falsamente a comunicadores poseedores de una trayectoria independiente y respetable, de ser chantajistas, mentirosos, e incluso los consideró traidores a la patria porque no estaban alineados a sus perversos designios de sometimiento al poder, y por el solo hecho de criticar varias de las punibles decisiones que tomó en su momento el ahora habitante de Palenque.

El contexto nacional es bastante complejo como para anteponer un pleito de vecindad (Ramírez Cuevas contra Scherer) a problemas de una trascendencia mayor como es, entre otros de verdadera importancia que nos condicionan y afectan, el administrar con el cuidado que merece la tensa relación que el país tiene con Estados Unidos.

Están a debate reformas en materia electoral; se acaba de designar un nuevo director de la Auditoría Superior de la Federación; las preocupaciones del FinCen (el organismo supervisor del lavado de dinero en todo el mundo) sobre las fisuras en el esquema nacional de vigilancia a ese fenómeno.

Los brotes de violencia que se siguen presentando en identificados lugares del territorio nacional, los cuales se convierten en el pretexto para que Donald Trump considere a México como el epicentro de la generación de inseguridad provocada por los carteles, son otro punto crítico de nuestra problemática.

Si efectivamente después del abatimiento del capo Nemesio Oseguera, considerado de los más poderosos del mundo, salieron a la luz sus tentáculos en 40 países para lavar los recursos que producen las acciones crimen organizado, distraer la atención de los más altos niveles del gobierno en el pleito de comadres protagonizado por Ramírez Cuevas y Scherer, es un verdadero despropósito.

Tanto Marcelo Ebrard como Omar García Harfuch están cumpliendo tareas de gran importancia para lograr una recuperación integral de los males que perturban a la nación.

El constante combate al crimen organizado operado por García Harfuch, así como los trabajos de Marcelo Ebrard para negociar sin ceder a las abusivas pretensiones del vecino del norte, son las causas que merecen ser parte de la discusión nacional.

El impulso a programas como lo Hecho en México que van por la recuperación del futuro de las pequeñas y medianas empresas, son los objetivos fijados por la presidenta Sheinbaum que deben ser analizados e impulsados por los grandes tomadores de decisiones que tiene el país.

Es una impronta lamentable que un libro de coyuntura como el editado por Scherer y Fernández Menéndez, edición que tendrá una vigencia por demás perentoria, ocupe un lugar destacado en la discusión de los grandes problemas nacionales.

Porque hasta la fecha, no se han producido grandes marchas u otro tipo de protestas para salvar el “honor” de Jesús Ramírez Cuevas.

Como dijera el clásico algo que aplica tanto a Ramírez como a Scherer: Te conozco tanto a ti……

Por esos rumbos se está perdiendo el debate por México.