José Luis Camacho Acevedo
Lo cierto es que para darle una
salida más o menos digna a Pablo Gómez de la UIF y encargarle la coordinación
de la redacción de un proyecto de reforma política, sucede que, por los
resultados obtenidos en ese encargo, tal parece que salió peor el remedio
que la enfermedad.
Lo menos que se ha dicho de los
resultados del
trabajo de Gómez es lo siguiente:
“El gran
perdedor en la reforma electoral es Pablo Gómez; lo trajeron para operar la
iniciativa a punta de amenazas y soberbia, pero le quedó grande el paquete y
ahora parece que saldrá por la puerta de atrás. Lo normal, como su paso por la
UIF.”
El senador
Manlio Fabio Beltrones fue entrevistado por Voz y Voto, de Jorge Alcocer, e
igualmente externó sus temores de una reforma electoral sin considerar el
complicado entorno nacional en el que estamos viviendo, puede llevar
a un partido mayoritario a aprovechar esa condición para realizar una reforma
electoral que convierta al actual gobierno en un secuestrador de la voluntad
popular.
Son muchas las
protestas que ha generado el hecho de que se puede dar el supuesto señalado por
Beltrones.
La prestigiada
periodista Azucena Uresti publicó en su cuenta de X lo siguiente:
“El Frente
Amplio Democrático respondió a las declaraciones de la presidenta Claudia
Sheinbaum y sostuvo que los planteamientos anunciados sobre la reforma
electoral “justifican una discusión pública anticipada, responsable y bien
informada”.
Advirtió que
debilitar la representación proporcional, el INE y los OPLEs, así como el
control del gasto electoral, podría afectar el equilibrio democrático, por lo
que llamó a transparentar la iniciativa y abrir un diálogo plural.
El Frente
reiteró que su postura es ciudadana, pacífica y apartidista, y rechazó las
descalificaciones personales como vía para el debate democrático.
El Frente
Amplio Democrático, en el que existen figuras respetables como Francisco Labastida
y José Woldenberg, por mencionar dos casos de personajes reconocidos por su
permanente lucha por que se logre un verdadero avance democrático de México,
tiene ahora un respaldo ciudadano mayor y más representativo que el que
tuvieron en su momento Xóchitl Gálvez o Claudio X. González como cabezas de una
oposición que fue arrasada por la candidatura de la hoy presidenta Claudia
Sheinbaum.
Existen
condiciones, internas y externas, que favorecen el avance de oposiciones reales
ante el desmoronamiento de la vieja estructura encabezada por Andrés Manuel López
Obrador.
La
defenestración de Adán Augusto López es un síntoma por demás claro que, incluso
dentro del mismo partido gobernante, existen reclamos por erradicar la
corrupción y el manipuleo político de una reforma electoral que llegara a
favorecer a ese tipo de corrientes tan rechazados ahora en toda América Latina,
como lo demuestran los triunfos de la derecha en Chile y Costa Rica por
mencionar ejemplos emblemáticos.
Sin duda que
México vive un momento por demás oportuno para lograr un avance democrático
lejos de las tentaciones autoritarias de un socialismo rancio como el que
conforman AMLO y su pandilla.

