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El gobierno británico anunció un paquete de 15,000 millones de libras (19,000 millones de dólares) para ayudar a los hogares a hacer frente a la crisis del costo de la vida, parcialmente financiado por un impuesto excepcional a los gigantes energéticos.
El alza en los precios del petróleo y el gas ha impulsado considerablemente las ganancias de gigantes como BP y Shell.
En este contexto, la oposición llevaba semanas pidiendo al primer ministro, Boris Johnson, que aplicara un impuesto excepcional al sector para ayudar a las familias a hacer frente a las facturas energéticas.
Johnson y sus ministros se oponían a aplicar este impuesto, alegando que podría socavar la inversión en energías renovables y la transición hacia la neutralidad en carbono.
Pero ayer, en una intervención ante el Parlamento, el ministro de Finanzas, Rishi Sunak, anunció un paquete de ayudas que permitirá aligerar el peso de la inflación.
“Casi uno de cada ocho hogares entre los más vulnerables recibirá al menos 1,200 libras este año, incluyendo una ayuda única contra el costo de la vida de 650 libras, un aumento de los subsidios de 400 libras y el doble del descuento en las facturas de energía” en octubre, precisó su ministerio.
Todos los hogares, independientemente de sus ingresos, recibirán una ayuda de 400 libras.
Estas medidas se financiarán en parte con un “impuesto temporal de 25% sobre las ganancias energéticas de las empresas de petróleo y gas, que refleje sus utilidades extraordinarias”, explicó el Tesoro, estimando que recaudará unos 5,000 millones de libras en el próximo año.