Marco A. Rodríguez Blasquez
La participación política de las mujeres ha dejado de ser una
aspiración para convertirse en una realidad que transforma las instituciones,
los partidos políticos y la vida pública.
Sin embargo, detrás de cada avance existe una larga historia de lucha
por el reconocimiento de sus derechos y por ocupar espacios de decisión.
La presentación del libro Participación Política de las
Mujeres, realizada en el auditorio del Instituto Electoral del Estado de México
(IEEM), constituye una aportación a esa reflexión. El encuentro reunió a una concurrida
asistencia que recibió ejemplares de la obra, resultado de una investigación de
más de un año desarrollada por destacados investigadores: Ixchel Yglesias González Báez, Oscar Montiel
Torres y Angélica María Rivadeneyra
Villarreal, mediante cientos de entrevistas a mujeres mexiquenses de los ámbitos
político, empresarial y académico.
La moderación estuvo a cargo de la diputada del Partido del
Trabajo (PT), Sara Ramírez de la O., las panelistas enriquecieron la presentación
con comentarios sobre hallazgos del libro y experiencias personales que
permitieron acercar al público a los desafíos que enfrentan las mujeres en el
ejercicio de sus responsabilidades.
El recorrido histórico permite dimensionar lo alcanzado. En México, el reconocimiento Constitucional
de derecho de las mujeres a votar y ser electas llego el 17 de octubre de 1953,
durante el gobierno de Adolfo Ruíz Cortines, dos años después, en 1955, las
mexicanas ejercieron por primera vez ese derecho en una elección federal.
Desde entonces, el camino ha sido largo, con avances que no siempre
han estado exentos de obstáculos.
En el ámbito internacional, figuras como Indira Gandhi, en
India; Margaret Thatcher, en Reino Unido; Ángela Merkel en Alemania y Michelle
Bachelet en Chile, demostraron que las mujeres pueden ocupar las más altas
responsabilidades de gobierno. En México
la llegada de Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República, en 2024, marcó
un momento histórico; por primera vez, una mujer encabeza el Poder Ejecutivo Federal.
Estos acontecimientos confirman que la participación femenina
no debe limitarse a conquistar candidaturas o cargos públicos, también implica
contar con condiciones para ejercer el poder, intervenir en las decisiones y
contribuir a la construcción de políticas, que respondan a las necesidades de la
sociedad.
En este contexto, merece mención el trabajo de la doctora
Angélica Rivadeneyra, integrante de la Comisión Ejecutiva Nacional del PT a
quien las panelistas y la moderadora reconocieron por el esfuerzo realizado
para conseguir el financiamiento que hizo posible esta investigación con el
patrocinio del Partido de Trabajo.
Como responsable de la filiación del PT en el Estado de
México, Angélica Rivadeneyra desarrolla
un trabajo territorial en distintos municipios mexiquenses acompañado de
actividades de afiliación y capacitación.
He sido testigo de este esfuerzo cotidiano que busca fortalecerla mediante la presencia de las comunidades a
través del contacto directo con la ciudadanía.
Reconocerlo no significa restar importancia al trabajo
colectivo de liderazgos y militantes; significa señalar que los proyectos
requieren también personas dispuestas a impulsar su realización y conseguir los
objetivos que se tracen.
Durante el encuentro también estuvo presente el Comisionado Político
Nacional del PT en el Estado de México, responsable de contribuir a la unidad
entre los liderazgos y la militancia, así como los trabajos de organización
política rumbo al proceso electoral de2027.
La presentación del libro deja una reflexión necesaria: La
igualdad política no se alcanza únicamente con reformas legales ni con la
presencia de mujeres en puestos relevantes, requiere investigación, formación,
organización y oportunidades reales para que más mujeres participen y
decidan. La democracia se fortalece no
solo cuando las mujeres tienen derecho a participar si no también posibilidades
efectivas de influir en el rumbo de la vida pública.

