logo
header-add

Fuente Minerva

por Nuño Leal
18-02-2021

Comparte en

UNA PELEA ENTRE DOS


Hemos venido reiterando desde este espacio que MORENA tiene amplias posibilidades de ganar las próximas elecciones en la Zona Metropolitana de Guadalajara. La elección será de dos, entre MORENA y MC, los otros partidos estarán entre mantener su registro y obtener una votación alrededor del 10%.


Las expectativas favorables para MORENA se consolidan al develarse los perfiles y características de sus contendientes naranjas. En Zapopan, el empresario Juan José Frangie tiene una pesada carga de antipatía y falta de carisma, metido en el mundo de los negocios y de codearse solo con la burocracia dorada zapopana, tiene una cuesta arriba para poder venderse al electorado. En Guadalajara, Ismael del Toro es un presidente municipal invisible, que camina con la inercia del Alfarismo.


En Tonalá, al actual alcalde le quitaron el boleto para la reelección debido a los malos resultados de su gestión. Lo que respecta a Tlaquepaque, la “Nena” Limón logró imponer a una de las suyas como candidata sin personalidad ni arrastre propio para ofrecer una continuidad que tiene poco atractivo electoral. Finalmente, en Tlajomulco, Salvador Zamora va por la reelección contando a su favor con la obesa nomina municipal, pero con señalamientos de corrupción.


Sin la ola que significó Enrique Alfaro en 2018 y que arrastró al triunfo tanto a Tirios como a Troyanos envueltos en la papeleta de MC, los crímenes de alto impacto que siguen registrándose en la ZMGDL y con candidatos que ya no van a subir en las preferencias electorales, pero sí corren el riesgo de bajar en sus intenciones de voto, MORENA está en condiciones de romper la hegemonía naranja en las alcaldías de metropolitanas.


KRAMER CONTRA KRAMER


Pero también hemos señalado desde la Fuente Minerva que el peor adversario de MORENA es MORENA. Hemos sostenido que, de no cumplirse los pronósticos electorales favorables del partido de la 4T, los responsables serán los liderazgos de MORENA.


Las dos cartas más influyentes e importantes de MORENA en Jalisco son Carlos Lomelí y Alberto Uribe, sin embargo, ambos han cometido un grave error estratégico y colocaron la carreta delante de los caballos. En lugar de amarrar alianzas, conjuntar una aplanadora a nivel estatal haciendo equipo y proyectos comunes para el 2021 y así darle a López Obrador buenas cuentas, Carlos y Alberto decidieron anteponer sus intereses personales, pensar en el 2024 y no en el 2021 y las últimas semanas se han dedicado a tratar de debilitarse mutuamente.


De manera infantil y torpe, Alberto Uribe teniendo la calidad de precandidato a Zapopan ha decidido meter zancadilla a Carlos Lomelí en su proyecto de Guadalajara apoyando a Claudia Delgadillo, a la vez que Lomelí, en la misma actitud miope, se ha metido de lleno en Zapopan apoyando a Mariana Fernández y a su propio hijo para tumbar a Uribe.


Piensan en el 2024, sin haber ganado todavía el 2021. Ese divisionismo y patadas bajo la mesa ha llegado en otros municipios. Por ejemplo, en Tlajomulco Uribe ha sufrido la eliminación de su candidato Luis Gómez, mientras que Lomelí avanzó con el registro como precandidato de León Corrales, su protegido. Sin duda, no esperamos que Uribe se quede con las manos atadas y siendo expresidente de ese municipio moverá sus fichas contra la injerencia de Lomelí. Estas actitudes están agudizando pugnas internas y dejaran saldos que al final pagará el propio partido. Al tiempo.


ESTRELLAS DEL PASADO


Otros que andan con la brújula perdida son los de la alianza multicolor de “Va por México” donde se va a demostrar que no es buena idea mezclar el agua con el aceite y cuando menos en Jalisco, el mazacote formado por PRI, PAN y PRD no va a levantar los suspiros que desean.


La alianza ha levantado muy poco interés mediático y su impacto en la ciudadanía y en representantes de la sociedad civil organizada ha sido insignificante. Por el contrario, ese licuado va a empezar a causarle al PRI y al PAN una reacción de “brazos caídos” donde los militantes de esos partidos con históricas cuentas pendientes y saldos por cobrar en muchos municipios simularan esa alianza.


Pero tan perdidos andan que acaban de anunciar como sí fuera una bomba de gran impacto electoral que Jorge Arana, Francisco Ramírez y Leobardo Alcalá serán los coordinadores de campaña representando a sus respectivos partidos.


La realidad es que los tres ya pasaron por sus mejores tiempos. Las estrellas de Arana y Ramírez Acuña se apagaron hace más de una década y hoy cargan con más negativos que positivos. Leobardo Alcalá en sus mejores momentos fue vencido en las urnas en 2006 cuando buscó ser Presidente Municipal de Guadalajara y en 2015 fue derrotado cuando buscaba ser diputado local, ambas derrotas abanderando al PRI.


Los tres pertenecen a una generación de políticos que no encajan con la actual realidad. Alejados de las nuevas generaciones, anclados en el pasado y ajenos a las exigencias digitales de las campañas electorales, en verdad que no darán buenas cuentas.