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Incertidumbre y Competitividad. El escenario y el reto en el T-MEC

por Salomón Rosas
23-03-2026

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En el Informe Anual de Evaluación de Amenazas 2026 (ODNI) de la oficina del Director de Inteligencia Nacional del Gobierno de Estados Unidos de América (Annual Threat Assessment of the U. S. Intelligence Community. Office of The Director of National Intelligence of the United States of America) se señala que “la revisión del T-MEC, programada para 2026, casi con certeza aumentará la incertidumbre entre las economías latinoamericanas, particularmente aquellas que dependen de México como destino de exportación de bienes intermedios destinados a la manufactura y a su posterior reexportación a Estados Unidos”. También, la Reserva Federal de los Estados Unidos publica periódicamente un informe conocido como el Beige Book en el cual habla sobre diversas condiciones económicas y en febrero pasado establecían que había una “incertidumbre históricamente alta” que amenazaba con debilitar el gasto de los consumidores y seguía afectando las decisiones de inversión de las empresas. Es decir que, la realidad de hoy en las relaciones económicas y políticas mundiales está caracterizada por un factor determinante que se llama INCERTIDUMBRE. Si todos los líderes y mandatarios del mundo, y todos los actores relevantes del sector económico y académico en todos los Continentes hablan de “incertidumbre” es porque la “incertidumbre” existe y es un hecho. Según el Diccionario de la Real Academia Española la incertidumbrees la falta de certidumbre, la falta de certeza o de seguridad; la incertidumbre es sinónimo de inseguridad, inquietud, desasosiego, indecisión, vacilación, duda, recelo, sospecha e incerteza. El escenario actual presenta una complejidad en la que confluyen muchas variables que interactúan al mismo tiempo y la ventaja que tenemos es que estamos conscientes del contexto y que ello nos puede permitir detectar oportunamente los cambios que presenta el entorno y actuar de manera proactiva para promover los intereses que como Nación mexicana tenemos y debemos defender.

Los economistas suelen medir la incertidumbre de forma indirecta a través de indicadores alternativos, como encuestas y análisis de opinión, y existe por ejemplo el Informe de Perspectivas Económicas del Foro Económico Mundial que a través de encuestas que se realizan periódicamente a economistas de todos los sectores para evaluar el nivel percibido de incertidumbre en la economía global y, por ejemplo, en mayo de 2025 el 82% de los economistas afirmaron que el nivel actual de incertidumbre era muy alto y, según señalaron estos economistas, esto probablemente tendría efectos adversos en los volúmenes de comercio, el crecimiento del PIB y los niveles de inversión extranjera directa. Es en ese sentido en donde cobra mayor valor lo que la Presidenta de la República, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, señaló en la inauguración de la 89 Convención Bancaria hace un par de días en donde sostuvo que “estamos viviendo momentos difíciles en el mundo” y al describir el entorno de la guerra en Medio Oriente y los precios de fertilizantes y del petróleo remató diciendo algo muy trascendente a mi entender cuando dijo que “esto combinado con algunas otras incertidumbres podría ponernos pesimistas. Pero en cualquier momento hay que ser optimistas y más si se es presidenta de la República”. Asimismo, resulta clave lo que nuestro Secretario de Economía y cabeza de las negociaciones del T-MEC, Marcelo Ebrard Casaubon, ha precisado respecto a que “México debe cerrar la ventana de incertidumbre lo más pronto que se pueda, al menor costo que podamos” dado que “Nuestro objetivo es … reducir el tiempo que nos va a tomar y con ello reducir también la incertidumbre”.

Todo esto en medio de una serie de escenarios posibles que bien se describen en el informe Global Economic Futures: Competitiveness in 2030, para comprender las tendencias y vulnerabilidades existentes para navegar por la incertidumbre. Se plantean cuatro escenarios para 2030 en el que se destacan los distintos niveles de volatilidad geopolítica y rigidez normativa que podrían generar no solo riesgos, sino también oportunidades. El primer escenario se denomina Economía Fortificada, y en él, la rigidez normativa y la inestabilidad geopolítica crean un mundo de competencia proteccionista. En esta situación, la economía global se vería cada vez más condicionada por el aislamiento estratégico, alianzas inestables y la instrumentalización de recursos, normas y herramientas políticas; el siguiente escenario se denomina Orden Negociado, en el que la estabilidad geopolítica y una supervisión regulatoria más estricta crean un entorno de negocio más predecible. En este futuro, los reguladores, y no solo la dinámica del mercado, darían forma a la actividad económica. La competitividad estaría menos restringida por alianzas estratégicas y cada vez más determinada por la capacidad de navegar e influir en las regulaciones, incluso a través del arbitraje transfronterizo y las inversiones y estrategias a largo plazo; un tercer escenario es la Supervivencia del más Rápido, en el que una interacción disruptiva entre liberalización regulatoria y fragmentación internacional crea un entorno volátil, oportunista y de alto riesgo. La inexistencia de salvaguardias institucionales, la intensificación de la competencia estratégica, la fragmentación de los mercados y las deficiencias en el cumplimiento normativo provocarían una carrera de descenso en estándares, normas y prácticas empresariales; y, en un último escenario llamado de Orden Fluido en donde la estabilidad geopolítica y la reducción de las barreras regulatorias permitirían una innovación rápida, el dinamismo económico y la competencia abierta, frenando la desaceleración del crecimiento de las últimas décadas. Sin embargo, la reducción de las salvaguardias y la distribución desigual de los beneficios acabarían erosionando la prosperidad y la convergencia. Así las cosas.

Finalmente, lo que hay que tener en mente siempre es que la incertidumbre es intrínsecamente abstracta y eso nos impone retos mayúsculos que tienen que ver sí con las habilidades que tengamos para enfrentar los retos, pero con algo más, con algo más profundo, que como bien diría esa gran leyenda y gran campeón de boxeo mundial como lo fue Muhammad Ali: “The will must be stronger than the skill” refiriéndose a que “los campeones no se hacen en los gimnasios. Los campeones se forman a partir de algo que tienen dentro de ellos: un deseo, un sueño, una visión. Tienen que tener la habilidad y la voluntad. Pero la voluntad debe ser más fuerte que la habilidadLa Presidenta de México se pregunta “¿Qué nos falta?” y ella nos da la respuesta nos falta crecer, en eso estamos de acuerdo”, pero no cualquier crecimiento, sino uno que genere bienestar y sustentabilidad, “que se refleje siempre en disminución de la pobreza, de las desigualdades y en una mejor calidad de vida”. Con esa claridad en el horizonte de las negociaciones del T-MEC, Marcelo Ebrard Casaubon opera la estrategia del segundo gobierno de la Cuarta Transformación en donde la incertidumbre es el escenario y la competitividad es el reto. Hagamos votos todos los mexicanos para que el resultado sea el de una prosperidad económica compartida.