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La gestión de riesgos laborales fortalece la competitividad de empresas

por Redacción
26-01-2026

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Durante 2025, en México se registraron más de 527 mil riesgos de trabajo, lo que equivale a alrededor de 1,446 accidentes diarios, de acuerdo con cifras oficiales. La construcción y el transporte concentraron los mayores incidentes, en el contexto actual en el que las cadenas productivas mantienen una presión constante sobre tiempos, costos y personal.

Esto ha llevado a que la seguridad y la salud en el trabajo dejen de tratarse únicamente como un tema de tipo operativo. Para muchas empresas es un factor que incide directamente en su capacidad para integrarse a proyectos internacionales y cumplir con las exigencias de clientes, socios y cadenas de suministro fuera del país.

En ese marco de referencia, la norma ISO 45001:2018 sigue siendo importante para organizaciones que operan en distintos mercados. Su adopción permite establecer criterios claros sobre la gestión de riesgos laborales y facilita la confianza entre empresas que buscan colaborar o expandir operaciones, según lo expone Flor Villeda, gerente de capacitación de la firma British Standards Institution (BSI).

En México, el estrés laboral afecta a más del 80% de las personas trabajadoras y uno de cada cuatro empleados ha solicitado incapacidad médica por causas psicológicas en el último año. La depresión y la ansiedad impactan la productividad, incrementan la rotación de personal y complican la estabilidad operativa de las empresas.

Desde la experiencia del Reino Unido, la gestión de la seguridad y la salud —incluida la salud mental— forma parte de una cultura empresarial de largo plazo. Este enfoque ha permitido a las compañías operar con mayor previsibilidad y credibilidad al participar en mercados internacionales, incluido el mexicano, al ofrecer entornos laborales más estables y procesos más controlados.

La colaboración entre organizaciones empresariales o industrias, ha evidenciado que los estándares internacionales funcionan como un mecanismo de alineación. No parten de la idea de corregir prácticas deficientes, sino de establecer un lenguaje común que permita trabajar bajo criterios compatibles. En ese sentido, la ISO 45001:2018 ofrece una base técnica compartida sobre cómo proteger a las personas dentro de una organización.

A nivel internacional, la Organización Internacional del Trabajo estima que cada año se pierden alrededor de 12 mil millones de días laborales por depresión y ansiedad, con un impacto económico cercano a un billón de dólares en pérdida de productividad. Estos datos refuerzan la atención sobre la seguridad y la salud como un tema que trasciende lo interno y se vincula con la competitividad.

Sin embargo, uno de los principales retos en México sigue siendo el cambio cultural. La gestión de la seguridad suele percibirse como un costo adicional o una carga administrativa. Pero experiencias internacionales muestran que una implementación gradual, ajustada al tamaño y contexto de cada empresa —incluidas micro, pequeñas y medianas— puede traducirse en menor ausentismo, reducción de rotación y mayor eficiencia operativa.

La ISO 45001:2018 tampoco se limita a sectores tradicionalmente considerados de alto riesgo. Su alcance incluye oficinas, entornos corporativos y actividades de servicios, donde los riesgos pueden ser menos visibles, pero igual de relevantes. Caídas, lesiones menores, estrés crónico o agotamiento forman parte del mismo mapa de riesgos que la norma busca gestionar de manera preventiva.

Para empresas mexicanas interesadas en participar en licitaciones, contratos o alianzas internacionales, la gestión de la seguridad y salud en el trabajo suele aparecer como un criterio de evaluación. En ese proceso, organismos especializados como BSI Group han contribuido a la correcta comprensión y aplicación de la norma, aportando experiencia técnica y una visión alineada con prácticas internacionales.

El trabajo de vinculación impulsado por la Embajada Británica en México ha permitido además el intercambio de experiencias entre empresas inglesas y mexicanas, y bajo los auspicios de BSI se impulsa la adaptación de estándares a realidades locales, fortaleciendo capacidades para competir en mercados cada vez más interconectados.