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La muy extraña forma de comunicación que el gobierno de México tiene con Washington

por Armando Guzmán
25-05-2026

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Por Armando Guzmán


Hay un libro que Martita mi esposa me regalo de un comunicador estadounidense cuyo trabajo me gusta mucho.   

El libro se llama---Words That Work: It's Not What You Say, It's What People Hear”- “Palabras Que Funcionan: No es lo que usted dice, es lo que las personas escuchan” el autor es Frank Luntz.

 

 

Lo que describe Luntz en su libro está basado en una metáfora que describe “la comunicación humana”, que realmente si usted lo piensa, es una manera intelectual de decir-- Uno dice lo que dice, y el otro, escucha lo que escucha”.

 

Siendo yo mismo un comunicador, el concepto siempre me llamó la atención, porque francamente, en la vida “Ustedes sabrán siempre lo que dijeron, pero nunca sabrán lo que la otra persona escuchó”.  

 

Todo esto me vino a la mente esta semana cuando vi... Cómo reaccionaron los políticos estadounidenses a las leyes mexicanas contra…”... la interferencia extranjera en las elecciones mexicanas”.

 

Les informo a ustedes que en general, la clase política estadounidense no lo tomó nada bien, especialmente en el Congreso. 

 

Obviamente, y como siempre las reacciones varían según partido, intereses y relación con México.

 

Vamos a desglosarlo:

 

La reacción de los Republicanos fue fuerte y crítica. 

 

Muchos legisladores republicanos interpretaron estas leyes como un intento de limitar la cooperación bilateral.  Este tipo de enfrentamiento, la verdad no funciona en este momento.  O deberíamos decir, funciona, dando exactamente el resultado contrario a lo que México debería estar esperando del vecino, de quien depende su futuro económico.

 

Los republicanos que también conocen de comunicaciones saben que cuando en México le hablan a Pablo es para que Pedro en el norte lo escuche.

 

El problema es que saben que este tipo de medidas y leyes locales en México lo único que logran crear es un nuevo y mayor obstáculo, para que Estados Unidos se entienda con México.

 

Más que un intento de entendimiento, estas acciones parecen ser exactamente lo contrario. Son intentos para que Washington no se meta en los temas en los que al gobierno mexicano, no le gusta ver narices gringas; como el narcotráfico, la seguridad interna en ambos países y los derechos humanos,

 

Es también una muy clara señal de que México se está “blindando” a la presión internacional. Para poder hacer los chanchullos por los que es famosa la Democracia “dirigida” de México.

 

Ahora, ustedes me dirán, pero hay mucha gente que lo tomó como si lo que el gobierno mexicano quiere enmarcar como un movimiento “antiestadounidense”.

 

Fue tanto, que el diario The New York Times, en su edición del 22 de mayo publicó un artículo llamado:México va tras la intromisión extranjera en las elecciones, en respuesta a Trump.

 

La cabeza del articulo lee-- “México tomará medidas para añadir protecciones contra la “injerencia extranjera” en las elecciones. Las normas parecen dirigidas a Washington, pero suscitan preocupación por la democracia mexicana”.

 

El resultado de esta cobertura que incluyó no solo al Times, sino a muchos otros diarios y periódicos, hizo que hasta en los debates del Congreso, varios republicanos argumentaran que estas leyes dificultan:

 

  • Las investigaciones sobre cárteles;
  • La colaboración con agencias estadounidenses;
  • Y la supervisión de fondos o programas conjuntos.

 

 

Los Demócratas como siempre: más matizados, pero esta vez también más preocupados.

 

Los buenazos demócratas, como siempre fueron menos explosivos.  Pero esto es demasiado grande para dejar pasar y por eso ellos también expresaron inquietudes.

 

La postura demócrata ha sido:

 

  • Que hay que reconocer que México tiene derecho a regular la influencia extranjera;

 

  • Pero advirtiendo al mismo tiempo, que las leyes podrían afectar la cooperación de EE. UU. con México en seguridad, migración y derechos humanos.

 

Algunos demócratas inmediatamente se dieron cuenta de la jugada.  Usted tiene que aceptar que los demócratas son buena gente, pero no son tontos, y de inmediato advirtieron que estas nuevas medidas fácilmente podrían estar diseñadas para limitar la labor de ONGs, o las visitas de observadores extranjeros durante las elecciones mexicanas, o la preparación y entrenamiento de organizaciones internacionales de jueces y jefes de casilla mexicanos. 

 

 

A los demócratas estadounidenses, si usted les quiere picar la cresta fuerte simplemente solo avíseles que se van a restringir los trabajos de los observadores internacionales.

 

O, como en este caso que nos ocupa, que se va a dificultar el emitir críticas externas al gobierno mexicano y a sus sistemas nacionales electorales dominados por el estado.  Esto se debe a que con la historia de falta de respeto a las elecciones nacionales que fue tradicional en México, no se puede confiar en un proceso que parece avanzar desde hoy. Dicho simplemente, da la impresión de que desde hoy el estado mexicano está preparándose para robarse las próximas elecciones.

 

 

Aun así, por ahora el Departamento de Estado no ha expresado una posición oficial.  ‘Ojo” eso no quiere decir que no tenga ya esa posición sobre todo siendo Marco Rubio el secretario de Estado.

 

Quizás por eso la postura oficial del gobierno de EE.UU. ha sido muy diplomática:

 

Esa posición es de un “respeto total a la soberanía mexicana”.

 

Pero expresando al mismo tiempo su “preocupación” por cualquier medida que limite la cooperación bilateral o la labor de las organizaciones internacionales.

 

En varios comunicados, EE. UU. ha insistido en que la colaboración en seguridad y democracia entre México y Estados Unidos es “esencial”.

 

¿Por qué molestó tanto en Washington, la emisión de una reforma para eliminar la interferencia extranjera en sus elecciones?

 

Pues porque francamente en la práctica, estas leyes mexicanas: restringen el financiamiento extranjeroa organizaciones civiles, limitan la participación de actores internacionales en procesos electorales, y ponen bajo la lupa a ONGs que reciben fondos de EE.UU.

 

La realidad es que, para muchos políticos estadounidenses, en donde las elecciones por principio deben estar libres de la influencia de los gobiernos, sienten que este tipo de reformas mexicanas, se hacen para precisamente darle al estado el total libertinaje para meterse en el proceso, y determinar los resultados de las elecciones del país. 

 

Para Estados Unidos que México emita reformas de este tipo afecta a todos sus programas de cooperación. Me refiero a todo tipo de monitoreo de elecciones, para mantener los procesos limpios y honestos.  Francamente la influencia diplomática tradicional que siempre ha existido de EE.UU. en México, se ve sacudida.

 

Acusaciones de hipocresía

 

Curiosamente esto ocurrió más en círculos académicos y entre los analistas que tradicionalmente han abogado por mejores relaciones de parte de EE. UU.  hacia México. Lo que dicen los expertos, en la llamada relación bilateral, es que EE.UU. critica estas leyes mexicanas; pero tiene sus propias muy estrictas leyes como FARA para regular la influencia extranjera y el cabildeo en su congreso. (FARA- La Ley de Registro de Agentes Extranjeros, Foreign Agents Registration Act. Que es una normativa estadounidense creada en 1938. Obliga a cualquier persona o empresa que actúen en Estados Unidos bajo las órdenes o el control de gobiernos, partidos políticos o personas extranjeras, a registrarse ante el Departamento de Justicia

 

En resumen:

 

La reacción en EE.UU. fue crítica entre los republicanos, porque lo ven como un retroceso y un obstáculo para la cooperación.

 

Entre los Demócratas, que siempre son más diplomáticos, hay preocupación por el impacto en la colaboración bilateral en la vigilancia de elecciones que, en un país como México, siempre es necesaria por la historia de abusos electorales y falta de transparencia. Eso lleva a preocupaciones por los derechos humanos y la colaboración bilateral.

 

En el gobierno de Trump, la crítica ha tenido un tono suave, pero con advertencias, sobre lo inoportuno que es otra nueva ley que cambia las reglas del juego en México.

 

Lo que es importante que los mexicanos observen de estas reacciones, es que los tratados de libre comercio que Estados Unidos tiene empiezan poniendo como condición que los países que los firmen en forma bilateral, tengan democracias establecidas, participativas y sobre todo transparentes.  

 

Por eso decimos que una transformación como la que México está conduciendo va a llevar a resultados poco transparentes de sus procesos electorales.  Y hacerlo ahora, en un momento tan delicado, ejemplifica la muy extraña forma de comunicarse que México tiene con Washington.