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'Oppenheimer' arrasa en unos premios Oscar que ignoran a Scorsese y hacen de menos a 'Barbie

por Redacción
11-03-2024

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La gala de los Oscar concluyó a las 3.25 horas, aunque en España había terminado dos horas antes, cuando J. A. Bayona y Pablo Berger perdieron cualquier opción de ganar. 'La sociedad de la nieve' se quedó sin premio a mejor película internacional frente a 'La zona de interés' y a maquillaje y peluquería ante 'Pobres criaturas'. 'Robot Dreams', por su parte, fue derrotada por 'El chico y la garza', del maestro Miyazaki. Ya que no vas a ganar, al menos que quien te quite la gloria sea el último maestro vivo del género.


Porque sí, los Oscar son cuestión más de tiempo que de cine. De espectáculo más que de celuloide. Premiar a Christopher Nolan, el director que ha hecho de la cuarta dimensión un protagonista más de sus guiones, tiene algo de poético, de cerrar un círculo, algo que también está en todas sus películas. Total, que 'Oppenheimer' arrasó con siete de las 13 nominaciones, tal y como decían las profecías. Ni 'Pobres criaturas', que se desinfló tras arrancar la noche ganando tres estatuillas –diseño de vestuario, diseño de producción y maquillaje al inicio y Emma Stone como actriz protagonista al final– ni 'Barbie' –que fue menospreciada en el palmarés, aunque alabada durante la gala– ni Martin Scorsese –cero premios para 'Los asesinos de la luna'– hicieron sombra al biopic del padre de la bomba atómica: «El cine tiene poco más de cien años... Ser parte de su historia significa mucho para mí», dijo Christopher Nolan mientras recogía el primer Oscar de su carrera. Al terminar su discurso de ganador, Martin Scorsese, 81 años de cine recorriendo sus venas, lo miró y no hizo ni una mueca ante la que quizá sea la última oportunidad que le quedaba de ganar otro Oscar.


La cara de Greta Gerwig fue un poema toda la noche y eso que estaba ahí, en segundo plano, durante el mejor momento de la ceremonia, cuando Ryan Gosling cantó 'I'm Just Ken'. Empezó el actor a cantar detrás de Margot Robbie, que no podía dejar de reír a boca llena, una risa inmensa y genuina; y detrás de ambos Greta Gerwig como pensando que por qué sus protagonistas estaban de fiesta mientras ella vivía un funeral. Pero importó poco porque Ryan Gosling puso al público en pie con una interpretación diviertida, entonada y en la que era imposible no bailar. Incluso un rockero como Slash se subió al escenario y con su mítica guitarra acompañó la canción. Historia desde ya de los Oscar y lo único salvable del sopor de ceremonia que –un año más– firma la primera industria de entretenimiento del mundo.

Porque sí, los Oscar son una gala de premios en la que importa tanto quién gana como todo lo que hay alrededor. Y de eso Jimmy Kimmel, presentador de la ceremonia en cuarta ocasión, sabe tanto que comenzó su monólogo inicial repasando uno por uno los nominados con más nombre y mejor planta -«os ha tocado la lotería de la genética», le dijo a los protagonistas de 'Barbie', Ryan Gosling y Margot Robie- pero, sobre todo, homenajeando a los guionistas que estuvieron de huelga 118 días: «No estamos en una ciudad de gente con mucho bótox y que beben batidos 'detox', Los Ángeles es también una ciudad con una gran fuerza sindical», expresó. Y animó a salir al escenario a técnicos, camioneros, electricistas, carpinteros... todos con barbas y pintas de ser más de Trump que de 'Barbie'.

Las noches de los Oscar siempre avanzan a ritmo lento, mascado. Saben los organizadores que los ojos del planeta están sobre el escenario y se recrean entre premio y premio como en ninguna otra gala. «Va a ser una noche muy larga, ya vamos con cinco minutos de retraso», dijo Jimmy Kimmel nada más empezar la ceremonia. A la hora, apenas se habían entregado seis de los 23 premios. Eso sí, ya había cantado Billie Eilish, habían homenajeado a estrellas veteranas y el presentador había salido seis veces a animar el cotarro. El cine se abrió paso entre todo ese andamiaje de espectáculo de mano de Justine Triet, la cineasta responsable de 'Anatomía de una caída', que recogió el Oscar a mejor guion original unto a su marido y coguionista, Arthur Harari. Muy franceses ellos, apenas dijeron mucho ante el patio de butacas. Tampoco dijo nada la pobre Greta Gerwig, responsable de 'Barbie', que veía cómo perdía el primer Oscar al que optaba y que la noche, lejos de pintar de rosa, se tornaba más bien negra para sus intereses.

ABC