El presidente de Rusia, Vladímir Putin, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, han conversado este lunes por teléfono y han abordado, en particular, los acontecimientos en Irán y Venezuela, según ha informado el Kremlin.
El asesor para asuntos internacionales de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, ha indicado que la conversación, la primera entre ambos líderes desde diciembre de 2025, ha durado cerca de una hora y que ha sido "franca" y "constructiva".
Ambos líderes se declararon "dispuestos" a mantener contactos regulares tras esta conversación que calificaron de "constructiva y abierta", la primera en dos meses.
Putin también envió un mensaje a Europa. Aprovechando el repunte de los precios de la energía, puso sobre la mesa el peso de Rusia como gran productor de petróleo y gas, afirmando que el país está dispuesto a garantizar los suministros necesarios para estabilizar los mercados. Pero, advirtió, espera "señales" de Bruselas.
La declaración suena casi como una provocación tras cuatro años de tensiones con la Unión Europea por la guerra en Ucrania, que terminaron con el cierre casi total del suministro de gas ruso hacia el bloque.
En un mensaje dirigido al nuevo líder iraní Mojtaba Khamenei, Putin afirmó estar convencido de que continuará "con honor la obra de su padre", el ayatolá Ali Khamenei, y que logrará mantener unido al pueblo iraní frente a lo que calificó como "agresión armada".
El presidente ruso también reiteró el "apoyo continuo a Teherán", aunque no está claro si ese respaldo incluye asistencia militar frente a los ataques de Estados Unidos e Israel.
Ni Moscú ni Teherán confirmaron informaciones publicadas por The Washington Post según las cuales Rusia estaría proporcionando inteligencia a Irán para atacar objetivos militares estadounidenses en Medio Oriente.
Tampoco hubo confirmación sobre versiones de analistas militares en Moscú que hablan de la posible entrega a Teherán de nuevos sistemas de defensa aérea desde la llamada Guerra de los Doce Días de junio de 2025.
El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, respondió de forma evasiva a los periodistas: "Tenemos diálogo con los representantes del liderazgo iraní y, sin duda, lo continuaremos. Eso es todo lo que tengo que decir sobre este asunto".
Mientras tanto, la nueva guerra en el Golfo y el consiguiente aumento de los precios energéticos han dado un inesperado respiro a las finanzas rusas, que en los últimos meses habían mostrado dificultades para sostener el esfuerzo bélico en Ucrania.
Esto permite a Moscú presentarse como un actor de estabilidad en los mercados globales. "Estamos aumentando los suministros a nuestros socios confiables en distintas regiones del mundo", afirmó Putin.
El mandatario agregó que Rusia seguirá enviando petróleo y gas no solo a socios del Asia-Pacífico, sino también a países de Europa oriental como Eslovaquia y Hungría.
En este contexto, el primer ministro húngaro Viktor Orbán envió una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que sostiene que es necesario "suspender todas las sanciones impuestas a la energía rusa en Europa".
ANSA/MSN

