Por Armando Guzmán
¿Se acuerdan de Jay Clayton?
Todo México habló de este fiscal del Distrito Sur de Nueva York porque fue él quien, el 29 de abril, firmó las acusaciones de asociación con los narcos contra el gobernador de Sinaloa y sus nueve funcionarios.
El nombre del fiscal Jay Clayton se hizo muy célebre también porque supervisó la histórica acusación formal y la detención —por cargos de narcoterrorismo y tráfico de drogas— de Nicolás Maduro y del exgeneral venezolano, Hugo Armando Carvajal Barrios.
Fue Clayton, además, quien desbarató (La red de Washington Square Park). La Fiscalía del Sur de Nueva York, una de las más temidas en Estados Unidos, detuvo, acusó y procesó a 19 personas que operaban presuntamente un mercado de drogas al aire libre, masivo y activo durante todo el año. Esta pandilla distribuía millones de dosis de fentanilo, heroína y crac en el parque Washington Square de Manhattan.
Finalmente, fue Jay Clayton quien dio la estocada final al cártel de «Los Chapitos». Su oficina anunció importantes cargos relacionados con la importación de fentanilo y el tráfico de armas contra un productor clave de la facción de «Los Chapitos» del cártel de Sinaloa.
¿Ahora sí ya se acordaron?
Bueno, ahora entenderán por qué el hecho de que Jay Clayton renuncie el 14 de junio a la Fiscalía del Sur de Nueva York, levantó una enorme polvareda.
Especialmente porque Clayton se va para aceptar la nominación que hizo esta semana el presidente Donald Trump. El presidente quiere que Clayton sea el próximo Director Nacional de Inteligencia de Estados Unidos.
Eso significa, número uno, que Clayton dejará todas estas importantes persecuciones en manos de alguien más.
Para México y Estados Unidos, el caso de los 10 de Sinaloa es muy importante porque ya no se trata solo de un juicio legal en Estados Unidos contra funcionarios mexicanos en funciones. Estamos ya hablando de un proceso con enormes visos politicos y diplomáticos que, en manos de alguien más, necesita mantener la fuerza que este fiscal le había dado.
Jay Clayton se hizo célebre en Estados Unidos como presidente de la Comisión de Bolsa y Valores (Securities and Exchange Commission, SEC). Entre 2017 y 2020, dirigió el organismo durante la primera administración de Trump. En ese periodo se centró en proteger a los pequeños inversionistas y aplicó medidas de castigo muy enérgicas contra el sector de las criptomonedas.
Hoy, a mediados de junio de 2026, en el Distrito Sur de Nueva York no existen indicios de que la salida de este fiscal estrella vaya a obstaculizar el proceso judicial, ni contra los funcionarios mexicanos, ni contra Maduro, ni contra “Los Niños Cantores de Badiraguato”.
Como Director Nacional de Inteligencia, la influencia de Jay Clayton en los casos de narcotráfico de México aumentará significativamente, y esto seguramente recibirá mucha atención.
Hoy sabemos que los organismos de inteligencia de Estados Unidos —que Clayton manejará—han cambiado su énfasis y su interés de los terroristas del Medio Oriente a los funcionarios del gobierno mexicano que han aceptado mordidas del narcotráfico a cambio de brindar protección a los criminales.
Posibles efectos de la salida de Clayton del Distrito Sur de Nueva York
Habrá incertidumbre en el liderazgo. Los informes indican que la inminente salida de Clayton ha generado inquietud y temor entre los fiscales respecto a quién será su sucesor, ya que la oficina atraviesa un periodo de “incertidumbre y agitación”.
Si bien los cambios de liderazgo pueden alterar prioridades, los procesos federales —especialmente los casos internacionales de gran trascendencia, como el del gobernador Rocha Moya— suelen ser impulsados por fiscales y agentes de carrera, como los de la DEA, y no únicamente por el funcionario político de mayor rango.
El caso de los 10 de Sinaloa ya cuenta con una acusación formal y se encuentra en fase de extradición, lo que significa que ya está integrado en el sistema judicial. Eso hace menos trascendente quién sea el fiscal federal.
Jay Clayton ya no tendrá en las manos la escopeta de un fiscal. Ahora tendrá la ametralladora calibre 50 del Director Nacional de Inteligencia
Como fiscal federal, Jay Clayton estaba limitado a circunscribirse al círculo legal.
Como Director Nacional de Inteligencia tendrá no solo acceso al enorme poder del sistema judicial estadounidense, sino también acceso total a las actividades de espionaje, que podrá mezclar con el contexto político. Eso tendrá consecuencias enormes por las fricciones diplomáticas que esto ya creó entre México y Estados Unidos.
Hay funcionarios mexicanos que califican las acusaciones contra Rocha Moya y sus secuaces como un “ataque político” y una “estrategia perversa”. Como fiscal federal, Clayton tenía las manos atadas. Hoy, en esas mismas manos, tendrá el aparato de espionaje más sofisticado conocido en la historia de la humanidad.
Todos los políticos mexicanos que se rasguen en público las vestiduras atacando al sistema jurídico estadounidense deben anticipar desde hoy que no tendrán ya privacidad en absolutamente nada de lo que hagan o digan. Los espías gringos, en la vida real, son más malditos que en las películas.
El otro lado de la moneda
Este cambio de liderazgo en el Distrito Sur de Nueva York, en teoría —pero solo en teoría— podría modificar el grado de agresividad con el que EE. UU. gestiona estas sensibilidades diplomáticas. Pero los cargos contra los 10 de Sinaloa y contra los otros que están “en capilla”, esperando su turno, seguirán siendo igual de válidos, igual de serios, y los castigos tipificados en la ley seguirán siendo igual de severos.
Con Clayton o sin él, lo que se espera en este caso va a estar peliagudo en todos sus ángulos.
Los Niños Cantores de Badiraguato seguirán cantando y cooperando con los fiscales del Distrito Sur, presumiblemente igual que el general Gerardo Madrid Sánchez, ex Secretario de Seguridad Publica de Sinaloa, que ya se entregó al Distrito Sur y esta bajo custodia en EE. UU. Además, el Distrito Sur tiene fama de maldito desde hace mucho tiempo, mucho antes de que Clayton fuera parte de esa fiscalía.
Conclusión
Si bien la transición genera inquietud en la Fiscalía neoyorquina respecto a su futuro liderazgo, eso es solo chisme de oficina. Nada ha cambiado en la acusación formal, que empieza diciendo:
“El Cártel de Sinaloa es una organización criminal despiadada que ha inundado a esta comunidad neoyorquina con drogas peligrosas durante décadas…”
Y más adelante, la acusación continúa afirmando:
“…Antes y después de asumir el cargo de gobernador, Rubén Rocha Moya presuntamente asistió a reuniones con ‘Los Chapitos’, en las que prometió protegerlos mientras distribuían cantidades masivas de drogas hacia Estados Unidos. Asimismo, ya como gobernador, Rocha Moya ha permitido que ‘Los Chapitos’ operen con impunidad en Sinaloa.”
Ahora ya sabe usted que significa la renuncia del fiscal Jay Clayton y el efecto que eso tendrá en el proceso contra Rocha Moya y los otros 9 de Sinaloa.

