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Resumen del artículo aparecido en el diario “The Wall Street Journal”

por Contacto Washington-CDMX
13-04-2026

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En México, Omar García Harfuch —actual Secretario de Seguridad Nacional, y antes jefe de la policía capitalina— se ha convertido en un fenómeno cultural inesperado: además de ser una figura central en la lucha contra el crimen organizado, se ha transformado en un símbolo sexual y en un ícono pop que despierta fascinación en amplios sectores de la población. 

 

Su imagen, marcada por una mandíbula cuadrada, porte serio y una reputación de eficacia policial, ha sido apropiada por el público de maneras que van desde lo humorístico hasta lo abiertamente admirativo.

 

En mercados populares y tiendas en línea abundan productos con su rostro: muñecos llamados “Harfuchito”, mantas, almohadas de tamaño real, pasteles decorados con su imagen y mercancía que lo muestra tanto en traje como sin camisa. 

 

En redes sociales, especialmente TikTok, proliferan videos que destacan su sonrisa y lo presentan como el “nuevo amor platónico de México”. Algunos usuarios incluso crean fantasías con inteligencia artificial donde aparece como superhéroe o protagonista romántico.

 

Este auge coincide con su papel en operaciones de alto impacto contra el crimen organizado. 

 

Una de las más relevantes fue la que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Para García Harfuch, esta operación tenía un componente personal: responsabilizaba a Oseguera del atentado que sufrió en 2020, en el que fue herido y murieron dos de sus escoltas. Haber sobrevivido a ese ataque reforzó su imagen de figura casi legendaria, un héroe moderno que enfrenta a los cárteles con determinación.

 

Expertos señalan que su popularidad responde a una mezcla de atractivo físico, narrativa heroica y un contexto social marcado por la violencia. Nelson Arteaga Botello, académico de FLACSO, explica que la sociedad mexicana proyecta en él un deseo profundo de seguridad y orden. Su figura, por tanto, trasciende lo policial y se convierte en un símbolo cultural.

 

Incluso en Tepito, un mercado históricamente asociado con el comercio informal y con iconografía narco, la mercancía con su imagen está desplazando a la tradicional, que solía centrarse en figuras como “El Chapo” o símbolos de la cultura del narcotráfico. Esto sugiere un cambio en la estética popular vinculada al crimen y la justicia.

 

Aunque personas cercanas a García Harfuch aseguran que él se siente incómodo con su estatus de “sex symbol”, reconocen que no lo desalienta, pues tiene valor político. 

 

Su accesibilidad, su disposición a tomarse fotos y su actitud amable refuerzan la percepción pública de cercanía. Su madre, la actriz María Sorté, afirma que él se mantiene humilde y consciente de que la atención a su apariencia es pasajera. Aun así, confiesa que algunos memes y videos virales le resultan divertidos.

García Harfuch no es el único político mexicano que ha generado fascinación estética: figuras como Samuel García o Enrique Peña Nieto también han sido objeto de admiración por su apariencia. 

 

Sin embargo, el caso de Harfuch destaca porque combina atractivo físico con una reputación de eficacia y firmeza en un ámbito —la seguridad pública— donde la corrupción suele empañar a los funcionarios.

 

Su creciente popularidad se ha traducido en capital político. Encuestas lo colocan entre los posibles contendientes fuertes para la elección presidencial de 2030, aunque no está claro si buscará la candidatura. Antes ya había ganado la contienda interna para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, aunque finalmente no asumió el cargo. Su trayectoria incluye una reducción de homicidios durante su gestión en la capital y una ofensiva contra la corrupción policial.

 

Su linaje también alimenta su mística: hijo de un dirigente del PRI y de una actriz famosa, y nieto de un general vinculado a la masacre de Tlatelolco, su historia personal combina poder político, tragedia y resiliencia.

 

Para muchos ciudadanos, García Harfuch representa una mezcla de orden, valentía y atractivo. Admiradoras como América Peraza, una florista capitalina, expresan abiertamente su entusiasmo por él, destacando incluso los videos donde aparece con sus perros, que interpretan como señales de sensibilidad.