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Se achica el Washington Post; el fin de los medios impresos

por José Luis Camacho
06-02-2026

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José Luis Camacho Acevedo

Recientemente conversé en Houston con Edgar Rodríguez y Raúl Peimbert acerca del futuro de los medios de comunicación impresos en el mundo.

Tuvimos una coincidencia en lo que se refiere a la imposición de los medios electrónicos, pero sobre todo las plataformas digitales, sobre los medios impresos en el mercado de la información.

Y el pronóstico que hicimos en aquella memorable cena se está cumpliendo con más velocidad de lo que en aquella reunión calculamos.

Apenas antier conocimos la decisión del nuevo propietario del emblemático rotativo Washington Post de reducir en un tercio su planta de trabajadores.

Cancelaron los espacios deportivos, culturales, incluso la gustada sección de las noticias locales.

Al parecer el nuevo propietario, según la opinión del prestigiado comunicador Armando Guzmán, apostará al hecho de conseguir ingresos por la vía de la publicidad política en el presente año electoral con la celebración de las llamadas intermedias de la Unión Americana.

Ubicado en el corazón de la capital estadounidense, visitar la cafetería del Washington Post era una parado casi obligatoria para conocer opiniones de reporteros de todo el mundo que hacía apenas unas horas habían estado en el Capitolio, en una conferencia en la Casa Blanca o en oficinas tan influyentes como el departamento del Tesoro, lugares de donde obtuvieron la información más trascendente del momento.

Actualmente esa cafetería luce prácticamente vacía en las horas en que anteriormente tenías que esperar hasta 30 minutos para alcanzar un lugar.

La celebridad alcanzada por el Washington Post con la investigación de sus reporteros Bob Woodward y Carl Bernstein sobre el caso Watergate, hoy está prácticamente perdida a manos de los medios electrónicos, las redes sociales y las plataformas digitales.

Existe una anécdota que retrata de manera por demás concluyente la influencia del Post cuando era propiedad de Katharine Meyer Graham.

Graham, fallecida en Boise, en el estad de Idaho, en el año 2001, tenía un reducido número de acciones en la General Motors.

En su calidad de accionista de la GM, pidió una audiencia con quien era el presidente de Estados Unidos.

De la Casa Blanca le respondieron que tendría que esperar tres meses para obtener una cita como la que Graham pretendía.

Ante esa respuesta, la dueña del Post y de la revista TIME, instruyó a su asistente que solicitará la audiencia con el presidente a nombre de la directora de las mencionadas publicaciones y no como accionista de la GM.

La respuesta fue la esperada: el presidente de Estados Unidos la recibiría la misma semana en la Casa Blanca.

Seguramente los medios de comunicación impresos no desaparecerán del todo.

Pero su consumo ya nunca alcanzará los niveles que llegaron a tener, por citar dos casos mexicanos, el Excelsior de Julio Scherer García o La Jornada de Carlos Payán Velver.

En México de los diarios llamados de circulación nacional, un 95% de los que se editan en la capital de la república, son propiedad de empresarios.

Y aunque la verdadera oposición en México está en los medios y no en las organizaciones políticas, esa oposición está mayoritariamente en las redes sociales, las plataformas digitales o los medios electrónicos y no en los impresos que circulan cada vez menos.

Poco tendremos que vivir para ver la transformación de los medios de comunicación impresos en plataformas digitales o canales de televisión.

Esa es lo que se presagia como la condena de la modernidad para los medios impresos.