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Sheinbaum y AMLO: ¿llegó el tiempo del desprendimiento político?

por José Luis Camacho
09-01-2026

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José Luis Camacho Acevedo

La última información que recibí de mis fuentes en Washington, (escribo la presente columna a las 5 pm hora de México) son unas categóricas declaraciones de la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, en relación a lo que México debe hacer de inmediato para frenar las acciones delincuenciales y políticas del crimen organizado:

….las reiteradas declaraciones del mandatario estadounidense en las que ha afirmado que los cárteles de la droga

“gobiernan” México.


Un reportero inquirió a la vocera:


“¿Qué medidas necesita que tome la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para demostrar que tiene el control de ese

país, que tiene el control de esos cárteles? ¿Y cree la Casa Blanca que es capaz de hacerlo sin la intervención de Estados

Unidos?” 


Ante el cuestionamiento, Leavitt evitó profundizar y se limitó a una respuesta breve:

Creo que el presidente habló con mucha franqueza sobre la realidad en México”.

Las declaraciones se dan en un contexto de tensión retórica entre ambos países, marcado por los señalamientos recurrentes de Trump sobre la situación de seguridad en México y el papel de los cárteles del narcotráfico, así como por la insistencia del gobierno mexicano en defender su soberanía y rechazar cualquier forma de intervención extranjera.

Ante el escenario anterior de las tensiones generadas por el tema de la seguridad entre México y Estados Unidos, recupero parte de una columna que se publicó en El Financiero firmado por Jacques Rogozinski, de la que solamente concuerdo con algunas de sus tesis:


México, del lado equivocado de la historia.


Lo que hoy exhibe la postura del Estado mexicano frente a Venezuela y Nicaragua no es un error diplomático ni un desliz coyuntural. Es una posición aprendida, reiterada y sostenida en el tiempo.


No es la primera vez ni debería sorprender. Cuando un régimen autoritario se derrumba, algunos gobiernos no reaccionan desde la defensa de las víctimas, sino desde la incomodidad ideológica. (Incomodidad que tiene AMLO, que no sufre la presidenta Sheinbaum) Agregado del autor de estas notas.


La presión del gobierno de Trump se torna cada vez más severa porque el republicano tiene este año las elecciones intermedias que le pudieran quitar el control de la cámara de representantes.


Ya sin esa cámara respaldándolo, los dos últimos años del mandato de Trump, estarían muy acotados para que siguiera tratando de conformar un nuevo reacomodo de la geografía mundial.


Trump ya no podrá intervenir en países como lo hizo en Venezuela (aunque sigue contando a favor con el veto presidencial para hacerlo).


Pero para el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum aún quedan pesados meses del actual poderío de Trump, mismos en los que la seguirán presionando para que intervenga más decididamente en el combate al crimen organizado, que según el actual mandatario del vecino país, México está prácticamente gobernado por los carteles.

 

Si como se ha dicho que ya Gustavo Petro entendió el mensaje de Trump y estará pronto dialogando en la Casa Blanca, uno se pregunta:

 

¿Llegó por fin el necesario y urgente deslinde de la presidenta Sheinbaum de un nervioso Andrés Manuel López Obrador?