Ciudad de México, 27 de septiembre de 2026. Una decisión equivocada al contratar talento puede tener consecuencias importantes para una empresa. Conductas como fraude, robo, soborno o malversación pueden generar pérdidas equivalentes a hasta 10% de sus ingresos anuales, además de afectar la productividad, el ambiente laboral y la reputación.
Durante el webinar El costo invisible de una mala decisión de talento, organizado por Betterfly, se señaló que las conductas contraproducentes han aumentado 20% anual durante los últimos cinco años y pueden impactar hasta 40% en el desempeño o la productividad de una organización.
El riesgo no se limita a los puestos operativos. Más de 20% de los casos analizados se registra en posiciones gerenciales y directivas, donde el acceso a información, recursos y capacidad de decisión puede incrementar sus consecuencias.
La IA cambia las reglas de la selección
A este escenario se suma la creciente utilización de inteligencia artificial. De acuerdo con lo expuesto durante el encuentro, uno de cada dos candidatos puede recurrir a estas herramientas para mejorar su currículum, mientras que también existen asistentes capaces de sugerir respuestas durante las entrevistas.
Esto dificulta que las empresas puedan evaluar únicamente mediante métodos tradicionales aspectos como los valores, la integridad, los comportamientos y la capacidad de respuesta de los aspirantes.
Para Lina Vanegas, Head of Marketing para México de Betterfly, las organizaciones necesitan construir una visión más completa de las personas, combinando información y herramientas que permitan tomar mejores decisiones.
El desafío, además, continúa después de la contratación. La gestión del talento requiere acompañar aspectos como integración, bienestar, desarrollo y desempeño, ya que las necesidades de los colaboradores pueden cambiar a lo largo de su trayectoria dentro de la organización.
En este contexto, las herramientas basadas en datos pueden complementar el trabajo de Recursos Humanos, pero no sustituir el criterio humano. El objetivo es contar con más elementos para reducir riesgos y, al mismo tiempo, construir equipos más sólidos y sostenibles.

