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Abdiel Ortega roba documentos de la diputada Eva Moreno Guerra.

por Israel López Chiñas
26-06-2026

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No es la primera vez. Abdiel Ortega, de Calafia Noticias, ya tenía un historial con Eva Moreno Guerra. Ya había ido por ella. La atacó cuando se supo que tiene una casa en Estados Unidos, que cruza, que tiene visa. Como si eso fuera un delito y no una virtud en los tiempos que corren.
Ahora vuelve. Y lo hace con un método que no es periodismo, es acoso.
Fuentes comprobadas, cercanas al entorno de Eva, confirman que el periodista la contactó para solicitarle su versión sobre un reportaje. Hasta ahí, las formas. Pero detrás de ese mensaje había un guion ya escrito. Le envió un cuestionario con preguntas que no son inocentes: son preguntas dolosas, cargadas de veneno, diseñadas no para informar sino para lastimar. Cada línea está redactada con malicia, con la intención evidente de fabricar otra nota en su contra, de construir un escándalo donde no lo hay.
Son preguntas que requieren memoria, tiempo, encontrar documentos viejos, armar sustentos. No son cosas que se respondan en un rato. Son cosas que exigen buscar, recordar, consultar. Y sin embargo, el periodista no quiere respuestas. Quiere titular. Quiere daño. Quiere publicar rápido para que el golpe pegue antes del lunes.
Eva, que pidió licencia a su cargo y hoy recorre Baja California para ganarse la coordinación estatal de la Transformación y Soberanía Nacional de Morena, le respondió con educación: que le diera una semana. La respuesta del periodista fue un portazo helado: “La podemos esperar este fin de semana”.
Menos de 72 horas. Para una mujer que no está en una oficina, que está en el territorio, que no tiene un ejército de asesores pagados por el erario. ¿Eso es buena práctica estándar de periodismo? Eso es una emboscada con cronómetro. Eso es actuar como un sicario de la información, que te pone fecha límite para rematar el daño.
Pero hay algo más grave. Mucho más. Ese mismo periodista ya había atacado a Eva antes. Publicó una nota sobre su vida en Estados Unidos. Y lo que no se dijo con suficiente fuerza es cómo consiguió la información. Abdiel Ortega fue a su casa. La allanó. Robó correspondencia oficial. Correspondencia del Seguro Social, documentos privados. Un delito federal en Estados Unidos.
Y ahora, con ese botín, vuelve a preguntar. Vuelve a construir un cuestionario doloso sobre la base de papeles robados. No es investigación. Es delincuencia reciclada en tinta. Es el método del cobarde que no investiga, allana. Que no pregunta de buena fe, interroga con dolo. Que no busca informar, busca demoler.
¿Por qué le pegan tanto a Eva Moreno Guerra? Porque ella sí cruza. Porque tiene visa. Porque tiene una casa en Estados Unidos que se la ganó a base de años de trabajo en el sector privado. Porque es de los pocos políticos que entran al ruedo ya con éxito económico, sin deberle nada a nadie, sin vivir del presupuesto.
En estos tiempos, donde cruzar la frontera y tener una vida binacional es símbolo de lucha, de esfuerzo, de salir adelante, Eva es justo lo que muchos quisieran callar: una mujer hecha a sí misma, que no depende de un cargo para vivir, que no se aferra al poder por necesidad.
Y eso, a ciertos intereses, les arde. Porque no la pueden comprar. Porque no la pueden doblar. Porque si no le deben nada a los de arriba, ¿cómo la controlan?
Aquí hay delitos que claman al cielo. Allanamiento. Robo de correspondencia oficial. Violación de privacidad en otro país. Si Eva fuera otra, si fuera un político tradicional, ya habría presentado denuncias penales en ambos lados de la frontera. Ya tendría al periodista explicándole a un juez por qué se metió a su casa.
Pero Eva no lo ha hecho. No por miedo, no por falta de pruebas. Sino porque su lucha no es judicial, es política. Porque no quiere que mañana digan que usó su poder para silenciar a la prensa. Porque quiere ganar limpiamente, como ha vivido.

Fuentes comprobadas confirman el hostigamiento. Abdiel Ortega la atacó antes por tener casa en Estados Unidos, por cruzar, por tener visa. Hoy insiste con preguntas dolosas y un plazo de menos de 72 horas. No busca respuestas; busca otra nota para dañarla.