Lo cierto es que para darle una salida más o menos digna a Pablo Gómez de la UIF y encargarle la coordinación de la redacción de un proyecto de reforma política, resulta que, por los resultados obtenidos en ese encargo, tal parece que salió peor el remedio que la enfermedad.
Lo menos que se ha dicho de los resultados del trabajo de Gómez es lo siguiente:
“El gran perdedor en la reforma electoral es Pablo Gómez; lo trajeron para operar la iniciativa a punta de amenazas y soberbia, pero le quedó grande el paquete y ahora parece que saldrá por la puerta de atrás. Lo normal, como su paso por la UIF.”
El senador Manlio Fabio Beltrones fue entrevistado por Voz y Voto, de Jorge Alcocer, e igualmente externó sus temores de una reforma electoral sin considerar el complicado entorno nacional en el que estamos, puede llevar a un partido mayoritario a aprovechar esa condición para realizar una reforma electoral que convierta al actual gobierno en un secuestrador de la voluntad popular.
Son muchas las protestas que ha generado el hecho de que se puede dar el supuesto señalado por Beltrones.
La prestigiada periodista Azucena Uresti publicó en su cuenta de X lo siguiente:
“El Frente Amplio Democrático respondió a las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum y sostuvo que los planteamientos anunciados sobre la reforma electoral “justifican una discusión pública anticipada, responsable y bien informada”.
Advirtió que debilitar la representación proporcional, el INE y los OPLEs, así como el control del gasto electoral, podría afectar el equilibrio democrático, por lo que llamó a transparentar la iniciativa y abrir un diálogo plural.
El Frente reiteró que su postura es ciudadana, pacífica y apartidista, y rechazó las descalificaciones personales como vía para el debate democrático.
El Frente Amplio Democrático, en el que existen figuras respetables como Francisco Labastida y José Woldemberg, por mencionar dos casos de personajes reconocidos por su permanente lucha por que se logre un verdadero avance democrático de México, tiene ahora un respaldo ciudadano mayor y más representativo que el que tuvieron en su momento Xóchitl Gálvez o Claudio X. González como cabezas de una oposición que fue arrasada por la candidatura de la hoy presidenta Claudia Sheinbaum.

