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Es difícil proyectar la letalidad de Ómicron: BIS

por Redacción
07-12-2021

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Aunque es temprano para estimar el impacto económico que tendrá la nueva variante Ómicron, se puede anticipar que, de cerrar más los cuellos de botella en la distribución de insumos mundiales, su efecto puede extenderse hasta los primeros meses del año entrante, estimó el jefe del departamento económico y monetario del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Claudio Borio.

Es difícil proyectar su letalidad y el deterioro económico que podría traer consigo, explicó en conferencia. Pero es verdad que al cerrarse los cuellos de botella en la producción mundial de insumos y su distribución, tendrá un efecto negativo en la recuperación y en la inflación.

En conferencia de prensa, para presentar el Informe Trimestral de julio a agosto, evidenció que el descubrimiento de esta nueva variante del coronavirus pone de relieve que las autoridades económicas y monetarias del mundo no pueden bajar la guardia y tienen que mantenerse atentas para actuar de forma oportuna.

Los economistas del BIS subrayan que “la nueva cepa del virus es una amenaza para la situación sanitaria, la economía mundial y la inflación”.

El experto detalló que los bancos centrales están midiendo con prudencia el camino de su política monetaria y el espacio con que cuentan ante los varios riesgos que se están conformando.

Se refiere al retiro de estímulos monetarios por parte de economías avanzadas, que tendrá efecto en los emergentes vía posiciones de mercado en la búsqueda de rendimiento seguro.

Es decir, el rumbo que tomarán los bancos centrales de economías avanzadas, como la Reserva Federal, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo con respecto a sus tasas.

Riesgos enfrente

Estos riesgos se dan en un contexto de inflación al alza que ha sido respondida por bancos centrales emergentes con incrementos de tasas.

El BIS se convierte en el segundo organismo internacional que advierte que la nueva variante Ómicron representa mayores desafíos para los bancos centrales ante el riesgo de una mayor duración en la inflación. El primero en resaltarlo fue el Fondo Monetario Internacional.