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Glicocálix, el poco conocido pero trascendental órgano que está en todo nuestro cuerpo

por Redacción
25-09-2021

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Por sorprendente que pueda parecer, todos nosotros, incluidos los más gélidos y duros, tenemos dentro un romántico sempiterno que día y noche nos acaricia y protege incansablemente hasta el más pequeño e íntimo de nuestros rincones, un desconocido para la mayoría pero sin el cual no podríamos vivir: el glicocálix endotelial.

Detrás de estas dos palabras se encuentra un órgano cuya existencia fue confirmada en mamíferos poco antes de que el hombre llegara a la Luna.

Este órgano, en un adulto humano, pesa tanto como su cerebro: aproximadamente 1,4 kilogramos. Si se desplegara por completo, cubriría tres canchas de baloncesto.

Lo que lo diferencia de otros órganos es que no se encuentra en ningún lugar específico del cuerpo. Por el contrario, está en todas partes, en contacto directo con la sangre.

Es similar a una capa suave de terciopelo que cubre internamente todas las arterias y venas del cuerpo, desde las más grandes hasta los microcapilares (vasos sanguíneos) más diminutos.

El grueso de este abrigo de terciopelo que todos llevamos dentro oscila entre una milésima y una diez milésima parte de un milímetro (entre 0,1 y 1,0 micrómetros).

Pero no se dejen engañar por su tamaño. Aunque pueda parecer una nimiedad como para considerarlo un órgano vital, el glicocálix endotelial cumple diversas misiones de importancia crucial.

En primer lugar, hace de barrera selectiva dejando pasar solo ciertas moléculas desde la sangre hacia el resto del cuerpo y nos protege contra la pérdida de fluidos (edemas).

También sirve de capa lubricante para transportar los glóbulos rojos. En el caso de los microcapilares es especialmente importante, ya que su apertura puede ser menor que el tamaño del propio glóbulo rojo.