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La Divisa del Poder: Taddei: árbitro en fuera de lugar

por ADRIAN TREJO
23-10-2026

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La Divisa del Poder

Adrián Trejo

Si el entonces presidente del INE Lorenzo Córdova hubiera sido señalado al menos por la centésima parte de las acusaciones que hoy pesan en contra de Guadalupe Taddei, Morena ya habría pedido su destitución, realizado megamarchas para forzarlo a renunciar y promovido su juicio político.

Pero tratándose de una aliada, ni el partido ni el gobierno han querido adoptar una posición crítica, a pesar de que se trata de la presidenta del árbitro electoral.

O quizá por eso.

Lo de Taddei es insostenible por donde se le quiera ver.

Está demostrado que, efectivamente, los representantes legales de las empresas favoritas para surtir el material electoral trabajan o trabajaron, como la sonorense reconoció, en el Instituto.

Taddei dijo que mintieron en su declaración cuando afirmaron que no tenían conflicto de interés y que el INE no podía saberlo, lo cual es bastante cuestionable.

Ahora la presidenta se hace la víctima y acusa ataques “partidistas’’ (suponemos que de la oposición) para obtener beneficios electorales.

Esa declaración es del librito o del libreto que venimos escuchando desde hace años.

Los partidos de oposición, si fuera el caso, no son los responsables de las contrataciones ni de investigar si hay o no conflicto de intereses; no son ellos lo que asignan los puestos en la presidencia del Instituto ni quienes deciden qué proveedores son los ganadores de las licitaciones.

No, por ahí no va.

Taddei pasa por la peor crisis de credibilidad de un presidente del INE.

Ni siquiera Luis Carlos Ugalde, entonces presidente del ex Instituto Federal Electoral (INE), se aferró al cargo tanto como Taddei, luego de la crisis que sobrevino tras la elección presidencial que ganó Felipe Calderón.

Si el árbitro está tan cuestionado desde la etapa del calentamiento, a la hora del juzgar el partido nadie le creerá.

Ni siquiera a Morena o al gobierno le conviene llegar al proceso electoral del próximo año cargando con el fardo de la sospechas (o no) que pesan sobre Taddei, que diga lo que diga a partir de ahora, no podrá restablecer la confianza ciudadana en su presidencia.

Y de paso, ni en la del INE.

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Dice la presidenta Claudia Sheinbaum que la decisión del gobierno de modificar sin decir “agua va’’ los requisitos para incorporarse a la Modalidad 40 del IMSS, fue porque “un equipo’’ del gobierno encontró que bajo ese esquema se hicieron fraudes millonarios.

-¿De cuánto estamos hablando?, le preguntaron.

-De cientos de miles de millones de pesos-, respondió.

Una acusación muy grave pues es el propio IMSS  el encargado de administrar esos recursos y filtrar las solicitudes de afiliación al programa.

La mandataria prometió que habría una explicación (nomás que no dijo cuándo) sobre este esquema presuntamente fraudulento.

Ojalá y sea pronto y las acusaciones no se queden como en el caso del fracasado Aeropuerto de Texcoco, cuando López Obrador acusó mega fraudes y corrupción sin poder comprobar hasta el momento nada de lo que dijo y sin que haya un solo detenido por esos graves señalamientos.

O que pase lo mismo que con las guarderías o los refugios para mujeres, canceladas por el prócer de Macuspana con el mismo pretexto: corrupción, sin que tampoco se haya demostrado o encarcelado a algún  responsable.

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Al presidente de la Senado, Higinio Martínez Miranda, lo agarraron dormido o de plano se pasaron su autoridad por el arco del triunfo.

El mexiquense reconoció que la petición que hizo el secretario técnico de la Mesa Directiva del Senado, Daniel Sibaja, a la Secretaría de Relaciones Exteriores para que los legisladores pudieran usar el salón de protocolo del aeropuerto Benito Juárez de la CDMX “para facilitar su trabajo’’, fue sin su autorización.

¿Y luego?

Martínez rescató a Sibaja que había sido secretario de Transporte en el estado de México, señalado (formalmente no fue acusado) por actos de corrupción por transportistas.

Se hizo famoso porque se mandó una boda millonaria que la prensa local cuestionó pues sus ingresos (los formales) no le daban para tanto lujo y derroche.

Quién sabe si fue recomendado, pero Martínez lo hizo secretario técnico de la Mesa Directiva sin que tuviera alguna experiencia para desempeñar el cargo, como ya quedó evidenciado.

Si el presidente del Senado no sanciona esa conducta, nadie lo va a respetar en el futuro.

Y apenas va comenzado su gestión, a partir del 1 de septiembre pasado.

Literalmente, durmieron al velador.