Mientras la atención mediática está concentrada en las elecciones de mitad de mandato del próximo mes, en Estados Unidos se está librando una batalla mucho más importante y que pocos están observando: la carrera por la Casa Blanca en 2028.
Sí, aunque faltan más de dos años para las primarias presidenciales y más de tres para la elección general, la contienda sucesoria ya comenzó.
Se trata de una primaria en las sombras.
Una competencia silenciosa donde gobernadores, senadores, congresistas y figuras nacionales recorren el país recaudando millones de dólares, construyendo estructuras políticas, cultivando aliados y probando mensajes electorales.
Y para México, esta elección tendrá una importancia extraordinaria.
No será simplemente la elección del próximo presidente de Estados Unidos.
Será la elección que definirá el rumbo de la superpotencia después de Donald Trump.
Será el momento en que republicanos y demócratas decidan quién heredará el control político de Washington para la siguiente generación.
Por eso conviene comenzar a memorizar algunos nombres.
Porque muchos de ellos podrían estar sentados en el Despacho Oval dentro de poco más de dos años.
Gavin Newsom: el demócrata que ya está haciendo campaña sin llamarla campaña
Si hoy hubiera que identificar al líder más visible de la carrera presidencial demócrata, el nombre sería Gavin Newsom.
El gobernador de California dejará su cargo a finales de este año y prácticamente ha convertido su agenda política en una operación nacional.
Newsom está recorriendo el Sur de Estados Unidos, una región que durante décadas ha sido territorio hostil para su partido. Alabama, Misisipi, Carolina del Norte y especialmente Carolina del Sur se han convertido en sus principales objetivos.
Y esto no es casualidad.
Carolina del Sur será probablemente el escenario de la primera gran batalla de las primarias demócratas de 2028.
Newsom lo sabe.
Por eso está sembrando hoy lo que espera cosechar mañana.
Su organización política Campaign for Democracy fue creada precisamente para ayudar a candidatos demócratas en territorio republicano, pero también funciona como una poderosa plataforma para expandir su influencia nacional.
Y hay otro elemento que México debe observar con atención.
Newsom está trabajando intensamente para consolidar apoyos entre los votantes afroamericanos, el grupo que sigue siendo el corazón electoral del Partido Demócrata.
Sin ellos, no hay nominación presidencial.
Con ellos, la Casa Blanca es posible.
JD Vance: el heredero del trono de Trump
Del lado republicano la situación parece mucho más clara.
Hoy existe un favorito indiscutible.
Su nombre es JD Vance.
Y su mayor fortaleza es también la más evidente: Donald Trump.
No existe otro republicano tan estrechamente ligado al presidente ni tan identificado con el movimiento MAGA.
Vance no es solamente el vicepresidente.
Para millones de votantes conservadores es el heredero político natural del trumpismo.
A los 42 años ha emprendido una agresiva agenda nacional de campaña que lo ha llevado desde el Medio Oeste hasta Alaska promoviendo candidatos republicanos y defendiendo las principales causas del movimiento conservador.
Como Trump, Vance ha convertido el tema de la integridad electoral en una de sus principales banderas.
Y también como Trump, insiste públicamente en que no está pensando en una candidatura presidencial.
Una afirmación que en Washington casi nadie toma en serio.
Todos entienden que cada mitin, cada viaje y cada discurso forman parte de una operación política mucho más grande.
La construcción de una candidatura presidencial.
Josh Shapiro: la apuesta silenciosa de Pensilvania
Mientras otros recorren el país buscando reflectores, Josh Shapiro está siguiendo una estrategia completamente distinta.
El gobernador de Pensilvania prácticamente se ha negado a jugar el juego tradicional de la política presidencial.
No ha realizado las giras nacionales de sus competidores ni ha inundado los estados clave con apariciones constantes.
Su apuesta es otra.
Demostrar que puede ganar donde más importa.
Pensilvania se ha convertido probablemente en el estado bisagra más importante de Estados Unidos.
Y si Shapiro logra mantenerlo bajo control demócrata mientras recupera votantes de clase trabajadora perdidos durante la era Trump, tendrá un argumento político difícil de ignorar.
Sin embargo, existe una pregunta que sigue rondando su posible candidatura:
¿Está preparado Estados Unidos para elegir a su primer presidente judío?
La respuesta podría definir buena parte de la conversación política demócrata en los próximos dos años.
Andy Beshear: el caballo negro que podría sorprender a todos
Si existe una figura que los mexicanos deberían empezar a observar seriamente es Andy Beshear.
Gobernador de Kentucky.
Demócrata.
Popular en un estado conservador.
Y extremadamente hábil para atraer votantes independientes.
Esa combinación resulta oro puro para cualquier partido político.
Como presidente de la Asociación de Gobernadores Demócratas ha aprovechado las elecciones intermedias para construir una red nacional de aliados y elevar su perfil político.
Mientras otros candidatos hablan de unidad, Beshear ha demostrado que puede ganar en territorio republicano.
Y eso lo convierte en una amenaza seria para cualquier rival.
Las elecciones de mitad de mandato podrían ser el trampolín que necesita para dejar de ser un desconocido nacional y convertirse en una figura presidencial de primer nivel.
Ted Cruz: el republicano que no se resigna
Muchos observadores en México asumen que Marco Rubio sería el principal rival interno de JD Vance.
Podrían estar equivocados.
El verdadero contendiente puede ser Ted Cruz.
El senador texano parece estar preparando discretamente una segunda campaña presidencial.
Y está haciendo exactamente lo que hacen todos los aspirantes serios a la Casa Blanca.
Recaudar dinero.
Construir estructuras.
Ayudar candidatos.
Recorrer estados clave.
Iowa, Carolina del Sur, Alaska, Michigan.
La ruta es demasiado familiar para ser casualidad.
Cruz ya conoce este camino.
Ganó Iowa en 2016.
Y parece convencido de que aún tiene una última oportunidad para alcanzar la presidencia.
JB Pritzker: el multibillonario que compra influencia política
Hay una regla fundamental en la política estadounidense.
Las campañas presidenciales cuestan fortunas.
Y pocos entienden eso mejor que JB Pritzker.
El gobernador de Illinois no solamente es un político.
También es multimillonario.
Y está gastando enormes cantidades de dinero apoyando candidatos demócratas en todo el país.
No es generosidad.
Es inversión política.
Cada candidato ayudado hoy puede convertirse mañana en un respaldo decisivo durante unas primarias presidenciales.
En Washington los favores tienen memoria.
Y Pritzker está acumulando muchos.
AOC: la estrella progresista que quiere probar sus límites
La figura más mediática del ala progresista sigue siendo Alexandria Ocasio-Cortez.
A sus 36 años representa una nueva generación de liderazgo demócrata.
Carismática.
Combativa.
Y profundamente popular entre los votantes jóvenes.
La gran incógnita es si su mensaje puede trascender los bastiones progresistas y conquistar estados competitivos.
Por eso Michigan es tan importante para ella.
Porque ahí se está probando una pregunta fundamental:
¿Puede el progresismo ganar fuera de las grandes ciudades liberales?
Si la respuesta es sí, el nombre de AOC comenzará a sonar con mucha más fuerza rumbo al 2028.
Pete Buttigieg: el candidato que se niega a desaparecer
Finalmente está Pete Buttigieg.
Muchos consideran que su momento político ya pasó.
Él claramente no piensa lo mismo.
Desde que abandonó el Departamento de Transporte ha recorrido decenas de estados apoyando candidatos, recaudando fondos y manteniendo una agenda digna de un aspirante presidencial en campaña permanente.
Ha visitado más de treinta estados y respaldado a cerca de cien candidatos.
Nadie realiza semejante esfuerzo simplemente por altruismo político.
Buttigieg sigue convencido de que existe un camino hacia la Casa Blanca.
Y está decidido a encontrarlo.
La conclusión que México no debe perder de vista
La mayoría de los mexicanos siguen observando la política estadounidense como si todo girara alrededor de Donald Trump.
Eso es un error.
La pregunta más importante ya no es qué hará Trump mañana.
La pregunta realmente importante es quién gobernará Estados Unidos cuando Trump deje de ser el centro del escenario político.
Porque de esa respuesta dependerán temas cruciales para México:
La guerra contra los cárteles.
La migración.
El comercio bilateral.
Las presiones diplomáticas.
La seguridad fronteriza.
Y la relación estratégica entre ambas naciones.
La primaria presidencial de 2028 todavía no ha comenzado oficialmente.
Pero la carrera ya está en marcha.
Y quienes crean que falta mucho tiempo para hablar de la sucesión presidencial estadounidense, simplemente no están viendo el juego completo.
Porque en la política norteamericana, las campañas más importantes siempre empiezan mucho antes de que el resto del mundo se dé cuenta, y eso generalmente es el día después de la elección de medio termino… y en este caso esa fecha será el 4 de este próximo mes de noviembre.

