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Para que vea usted que en EE. UU. también están combatiendo a sus narcos

por Armando Guzmán
31-07-2026

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Cosas de las que hay que hablar

Por Armando Guzmán

A veces pareciera que en Estados Unidos todo mundo se hace el desentendido cuando se habla de sus propios narcos, de sus propios traficantes y de sus propias redes criminales. Muchos de ustedes me lo han dicho: “¿Y cuándo van a perseguir a los narcos de aquí? ¿Cuándo van a frenar el tráfico de armas hacia México?”.

Pues mire: sí lo están haciendo, y lo que le voy a contar es prueba de ello.

Hace unos días recibí un aviso del Departamento de Justicia. El fiscal federal Ryan Raybould me informó que el jueves 25 de junio, un gran jurado del Distrito Norte de Texas emitió doce cargos contra un hombre de Amarillo por conspirar para suministrar armas de fuego al Cártel de Sinaloa.

Doce cargos. No uno, no dos. Doce. Y no es el único implicado.

El acusado principal es Lloyd Walter Hall, de 27 años. Está señalado por conspirar para proporcionar apoyo material a una organización terrorista extranjera. Sí, leyó bien: organización terrorista. Así está clasificado el Cártel de Sinaloa en este caso.

Hall no solo traficaba armas: también distribuía drogas destinadas a su importación a Estados Unidos, poseía armas en relación con delitos de narcotráfico y mintió repetidamente en formularios federales para comprar armas. Todo esto mientras participaba en compras interpuestas, las famosas straw purchases, ese truco barato para disfrazar el tráfico de armas como si fueran compras personales.

Y aquí viene lo que a muchos les va a sorprender: dos de los otros tres detenidos son mexicanos. Jesús Quezada Meza, de 30 años, residente en Dumas, Texas, y Omar Velásquez, de 44, residente en Utah. Ambos acusados de conspirar para realizar compras interpuestas y traficar armas.

La tercera detenida es Catlynn Ann Townsend, de 29 años, acusada de mentir en la documentación obligatoria para adquirir armas de fuego.

La investigación revela que entre 2024 y 2026, Hall y sus cómplices mantuvieron contacto con un miembro del Cártel de Sinaloa en Chihuahua. A través de esa relación, Hall les proporcionó armas, asesoría técnica y consejos para evadir a las autoridades estadounidenses. Todo esto mientras creía que estaba tratando con miembros del cártel… cuando en realidad eran agentes encubiertos de la agencia que combate el tráfico ilegal de armas.

El fiscal Raybould me compartió esta información con un mensaje claro: Estados Unidos está usando todas sus herramientas para desmantelar las redes criminales de los cárteles, aquí y donde sea. “Vamos a eliminar a los cárteles y a quienes los ayudan y los encubren”, me dijo.

En el caso participaron agentes especiales de la ATF en Dallas y agentes encubiertos de Homeland Security Investigations. Todos los acusados ya comparecieron ante los tribunales.

Las penas son duras:

Hall podría recibir cadena perpetua.

Meza y Velásquez, hasta 15 años cada uno.

Townsend, hasta 5 años.

Ahí lo tiene. Se lo cuento porque durante años se dijo que Estados Unidos no hacía nada contra sus propios narcos. Hoy, por primera vez en mucho tiempo, están procesando, condenando y preparando la expulsión de los criminales extranjeros más violentos.

Y sí: también están castigando a los narcos estadounidenses. Para que luego no digan que aquí no pasa nada.