El golpe asestado –para algunos ‘secuestro’, para otros simplemente detención de un presunto delincuente– en contra de Nicolás Maduro ha encendido ya focos amarillos –si no es que rojos–, al interior del partido Morena en la Ciudad de México, porque ya sienten la presión estadounidense creciente sobre el régimen y la oposición –sea de derecha o de centro–, tiene ya un plan potente para conquistar la mayor parte de las Alcaldías, diputaciones federales y locales en la capital del país.
La estrategia opositora es, esencialmente, ir del centro a la periferia hacia 2030, a ver si con ello ganan las elecciones presidenciales, lo que no parece hoy nada fácil, porque hay unos 32 millones de personas que reciben dinero de los programas sociales de la 4T, cuya erogación se aproxima cada vez más al billón de pesos.
El temor en la 4T es que eventuales medidas de presión pudieran afectar la estabilidad del régimen y por tanto la confianza del electorado en ellos, y que eso se traslade en un beneficio colateral a la oposición.
En este contexto, la CDMX se va a convertir en el epicentro de la contienda presidencial 2030, con una primera parada estratégica en los comicios del próximo año. En 2024, en la capital, la oposición tuvo buen desempeño, a pesar de la persecución oficial, por la cual enfrentaron más de 30 procesos penales en el llamado “cartel inmobiliario”. Lograron prácticamente el 40% de la votación. La candidata ganadora apenas rebasó el 50%. Sin los esquiroles de MC la historia habría sido otra.
La oposición ganó cinco Alcaldías (Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo), en las que se concentra poco más del 50% del PIB de la capital, y donde sus habitantes están considerados con niveles de ingresos “medio, medio-alto, alto y muy alto”, respecto del resto de las embarcaciones territoriales.
Por eso la CDMX puede ser donde la oposición logre el mayor crecimiento relativo, incluso a pesar de los programas sociales, que en momentos de crisis no son suficientes, lo que se vio el año pasado en Venezuela, donde de unos 32 millones de habitantes, 20 millones se benefician de algún programa social, y a pesar de ello el año pasado perdió Nicolás Maduro la elección presidencial, hecho que reconoció incluso un importante aliado de aquel régimen, el presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva.
Por eso Morena y sus destacadas figuras desde este arranque del año ya empezaron a hacer su tarea electoral hacia 2027. Pretenden que a mediados del año hayan definido candidaturas y así les dé tiempo para impedir o superar las rupturas y sanar heridas, en el enfrentamiento entre radicales y moderados.
Un tema que sacará chispas es la definición sobre si habrá o no reelección consecutiva de diputados y alcaldes en la capital. La postura que va cobrando fuerza es que sea diferenciado: que por acuerdo político los alcaldes no se reelijan y los diputados locales sí, porque eso serviría para generar acuerdos de unidad.
Habrá quienes consideren que los alcaldes, desde esa posición de fuerza, tienen mayores posibilidades de lograr su reelección. Pero hay casos entre los ediles de Morena que en realidad son más un pasivo que un activo, varios de ellos muy cercanos al Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde podrían encontrar buen cobijo en caso de que no contiendan para reelegirse. Lo veremos.

