Protesta de jubilados PEMEX y CFE.
por Redacción
04-06-2026
Señora Presidenta, se lo decimos claro: no fuimos nosotros.
Nosotros no decidimos construir obras faraónicas, caras y sin beneficio económico ni social. Nosotros no fuimos los autores intelectuales del huachicol fiscal. No cometimos el fraude de SEGALMEX. No asesinamos ni escondimos los cuerpos que hoy las madres buscadoras encuentran en fosas clandestinas.
Nosotros no tenemos dinero mal habido. No tenemos cuentas en paraísos fiscales. No nos han pedido en extradición desde Estados Unidos. No hemos cometido delitos. No compramos casas de 32 millones, de 12 millones. No fuimos responsables de gastar cantidades estratosféricas en obras que hoy no se sostienen por sí mismas.
Nosotros no construimos el Puente Vehicular Nichupté en Quintana Roo. No diseñamos el Tren Maya ni el Tren Interoceánico sin estudios completos de viabilidad. No manejamos el presupuesto que hoy deja al AICM inundado y al AIFA con vuelos vacíos.
Pero sí fuimos nosotros los que pagamos las consecuencias.
Fuimos nosotros, los jubilados de CFE, Pemex y otras empresas paraestatales, a quienes nos afectaron esas decisiones erróneas. Decisiones tomadas sin análisis socioeconómico serio, sin escuchar a quienes viven del trabajo, no de la política.
Fuimos nosotros a los que nos despojaron de nuestra propiedad: la pensión que ganamos con 30, 35 años de esfuerzo, dedicación y responsabilidad. Esa pensión no es un regalo. Es el resultado de descontarnos quincena tras quincena con la promesa de que al final habría retiro digno.
Contribuimos al crecimiento de México cuando la CFE llevaba luz a pueblos donde no llegaba nada. Cuando Pemex sostenía el presupuesto nacional. Cuando cada trabajador de base se quedaba horas extra para que el país no se apagara.
Hoy nos responden bajándonos la pensión de forma retroactiva. Nos dicen que somos parte del problema, cuando fuimos parte de la solución.
No se equivoque. El enojo no es contra la investidura presidencial. Es contra la injusticia de hacernos pagar por errores que no cometimos.
Si quiere corregir el rumbo, empiece por distinguir entre los responsables y los que solo trabajamos. Abra mesas de diálogo con comisiones de jubilados, de madres buscadoras, del campo, del magisterio. Investigue, sancione y recupere el dinero donde sí hay delito. Y devuélvanos lo que es nuestro.
No fuimos nosotros. Pero somos los que estamos dispuestos a reconstruir el país, si se nos trata con respeto.
¿Quiere que le demos la oportunidad de hacerlo bien? Aún hay tiempo. Pero el tiempo se acaba cuando se confunde al trabajador con el corrupto.