José Luis Camacho Acevedo
La solicitud
del departamento de Estados Unidos en relación a una detención con fines de
extradición del todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, es la
culminación de una serie de señalamientos en los que el mandatario estaba
involucrado en relaciones delictivas con el cartel que en su momento dirigió el
Chapo Guzmán.
Al momento
de escribir las presentes notas será ya muy repetitivo volver a mencionar a los
funcionarios y ex funcionarios del gobierno sinaloense que han sido señalados
por el gobierno de Estados Unidos como copartícipes de las acciones punibles de
Rocha Moya.
La noticia
llega a nuestro país cuando el gobernante partido Morena está muy cerca de
realizar las nominaciones, con su muy peculiar método, de quienes serán en su
momento sus candidatos a las 17 gubernaturas que están en juego.
No cabe duda
que para la inminente dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, como para
la experimentada y conciliadora Citlalli Hernández, la noticia que viene del
norte en contra del mandatario sinaloense es un auténtico balde de agua fría.
Y en la
dinámica del departamento de Estado del vecino país en relación al combate al fenómeno del narcotráfico y sus daños
colaterales como son la violencia y el lavado de dinero, pueden estar en lista
de espera gobernadoras como Marina del Pilar Ávila de Baja California o Evelyn
Salgado de Guerrero. Al igual que mandatarios como Américo Villarreal, Alfonso
Durazo o Alfredo Ramírez Bedolla.
Y la nómina
pudiera contemplar los casos de Mario Delgado, Adán Augusto López Hernández y
se menciona con insistencia a empresarios muy cercanos a los hijos del ex
presidente López Obrador.
Recomendamos ampliamente la columna
que en este portal publica Armando Guzmán, quien asegura que en Estados Unidos
la cacería de narco políticos, muy probablemente señalados por personajes como
el Mayo Zambada, convertido en testigo protegido, será una de las más
contundentes de la era Trump.
El fantasma de Héctor Melesio Cuen
regresa a la escena política nacional.
FUEGO
AMIGO EN EL PT MEXIQUENSE
En el
evento del sábado pasado, que fue la inauguración del edificio del PARTIDO DEL
TRABAJO en el estado de México, el fuego amigo dentro de ese partido lo
protagonizó el diputado Fernando Vilchis, perteneciente a la fracción
parlamentaria del PT, quien con un grupúsculo de apenas 30 personas, trató de
boicotear la mencionada fiesta.
El
objetivo no se logró al estar presentes en el festejo diputados federales, locales incluso de otras entidades federativas
quienes apoyaron y felicitaron al Comisionado Nacional, Reginaldo Sandoval, por
haber logrado un cambio sustancial en la imagen, dirección y consolidación en
una nueva etapa, eliminando cacicazgos que se tenían más de veinte años.
Cobra significado
la actitud del Diputado Vilchis de pretender sabotear un importante evento de
su propio partido en el Estado de México. Hasta el momento, ya se han pronunciado
voces de legisladores y presidentes municipales de ese partido que piden el
desafuero del diputado y exigen que sea citado por la Comisión de Honor y
Justicia de ese partido por la traición cometida.

