Rosario Robles acusó que su detención fue por orden del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y que no había pruebas suficientes para que ella estuviera en la cárcel.
La funcionaria, que reapareció en la vida pública luego de que el PRI presentara a sus ‘defensores de México’, acusó que no había sustento en las acusaciones en su contra, y que todo se trató de una “venganza política” tras las elecciones presidenciales del 2006, cuando López Obrador perdió contra Felipe Calderón.
La exjefa de Gobierno de la Ciudad de México reconoció su vínculo con Andrés Manuel López Obrador, y las veces que lo apoyó con la intención de que ganara la Presidencia; sin embargo, desde esos años “se veían ciertos rasgos que a lo mejor después se potenciaron, con un gran resentimiento por lo que él consideró un fraude electoral”, de acuerdo con sus testimonios en una entrevista con Político.

