La reciente coronación de los Seattle Seahawks en la NFL no solo consolidó una temporada dominante dentro del campo. También detonó un proceso que podría convertirse en una de las transacciones más grandes en la historia del deporte profesional: la posible venta de la franquicia.
El equipo, que cerró la campaña 2025 con marca de 14 victorias y 3 derrotas y la mejor defensiva de la liga —permitiendo apenas 17 puntos por partido—, se colocó como el sembrado número uno de la Conferencia Nacional antes de conquistar el campeonato. Ese contexto deportivo ha elevado de forma significativa su valor en el mercado.
La decisión de poner en venta al equipo no es reciente ni responde únicamente a su éxito deportivo. Tiene origen en la voluntad de Paul Allen, cofundador de Microsoft y antiguo propietario del club, quien antes de su fallecimiento en 2018 instruyó que sus franquicias deportivas —incluidos los Seahawks y los Portland Trail Blazers— fueran vendidas, destinando los recursos a causas filantrópicas.
Desde entonces, la organización ha sido administrada por el fideicomiso Paul G. Allen Trust, encabezado por su hermana, Jody Allen. Sin embargo, esta figura ha generado presión interna en la liga, ya que el reglamento de la NFL privilegia la propiedad directa por parte de una persona física.
El momento elegido para la venta no es menor. Con el título reciente, la franquicia podría alcanzar un valor estimado de entre 8 mil y 10 mil millones de dólares, cifra que superaría ampliamente la compra de los Washington Commanders en 2023, adquiridos por un grupo liderado por Josh Harris por poco más de 6 mil millones.
El crecimiento del valor de las franquicias refleja la expansión del negocio de la NFL en las últimas décadas. Basta recordar que Jerry Jones compró a los Dallas Cowboys en 1989 por apenas 140 millones de dólares.
En este contexto, comenzaron a circular versiones sobre posibles compradores provenientes del sector tecnológico. Entre los nombres mencionados destacan Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta; Tim Cook, líder de Apple; y Jeff Bezos, fundador de Amazon, quien ha mostrado interés en la expansión de transmisiones deportivas dentro de su plataforma.
Hasta ahora, ninguno ha confirmado intenciones formales, pero su aparición en la conversación refleja el perfil de inversionistas que hoy dominan el mercado del deporte global: grandes fortunas tecnológicas con capacidad para asumir operaciones multimillonarias.
La eventual venta de los Seahawks no solo redefinirá el mapa de propiedad dentro de la NFL. También servirá como indicador del valor actual del deporte como industria, en un momento donde la competencia por derechos, audiencias y plataformas ha llevado a las franquicias a niveles de valuación inéditos.

