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BIM: del proyecto a la operación

por Redaccion CE
02-11-2026

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La transformación digital de la construcción está incorporando nuevas necesidades de información. BIM (Building Information Modelling) comienza a relacionarse con datos geoespaciales y otras tecnologías utilizadas para conocer y gestionar los activos construidos, mientras los estándares internacionales amplían su alcance hacia ámbitos como la salud y la seguridad durante el ciclo de vida de edificios e infraestructura.

Esta evolución impulsa un reto para empresas, propietarios y responsables de infraestructura en México: cómo conservar información confiable cuando termina el proyecto y comienza la operación del activo.

En enero de 2025 se publicó ISO 19650-6:2025, enfocada en la gestión colaborativa de información estructurada sobre salud y seguridad. Su alcance comprende las distintas etapas del ciclo de vida de proyectos y activos, desde el diseño y la construcción hasta su utilización, man  tenimiento y fin de vida.

Para BSI, esta incorporación es importante porque parte de la información generada durante una obra mantiene su utilidad durante años. Riesgos identificados en el diseño o la construcción, modificaciones, características técnicas y otras decisiones pueden ser necesarios posteriormente para trabajos de inspección, mantenimiento, rehabilitación o desmantelamiento.

“Durante la ejecución de un proyecto se genera una cantidad considerable de información técnica. El reto consiste en determinar cuál seguirá siendo necesaria y conseguir que conserve contexto, trazabilidad y criterios claros de uso cuando el activo entre en operación. Esto requiere pensar en la información desde las primeras etapas del proyecto”, explicó Víctor Camargo, BIM Commercial Leader America de BSI Group.

Una carretera, aeropuerto, hospital, planta industrial o edificio puede permanecer en servicio durante décadas y cambiar de operadores, contratistas y responsables de mantenimiento. En esas transiciones existe el riesgo de perder conocimiento, por ejemplo, planos que no incorporan las últimas modificaciones, componentes registrados de manera incompleta, decisiones de ingeniería sin suficiente trazabilidad o información distribuida entre diferentes plataformas.

Los datos utilizados para diseñar y construir pueden conservar valor para planear mantenimiento, evaluar modificaciones y conocer las condiciones bajo las cuales fue ejecutada una obra. La información, al igual que el activo, tiene un ciclo de vida.

También BIM comienza a conectarse con información geoespacial. En nuestro país se empieza a incorporar la relación entre BIM y otras fuentes digitales. Un ejemplo es GeoBIM, enfoque internacional que integra BIM con Sistemas de Información Geográfica (SIG/GIS) para relacionar las características de un activo con su entorno territorial.

Durante 2026, el Instituto Mexicano del Transporte (IMT), órgano administrativo desconcentrado de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), incluyó GeoBIM en su programa de formación sobre geointeligencia para la gestión de infraestructura del transporte, específicamente como integración de tecnologías geoespaciales y modelado de información para la construcción aplicado a proyectos de infraestructura carretera.

El programa contempla además sistemas de información geográfica, drones, Internet de las Cosas, inteligencia artificial y servicios en la nube. Su inclusión muestra que la integración entre modelos de información y datos geoespaciales es parte de la formación técnica especializada sobre infraestructura que se desarrolla actualmente en México.

La incorporación de distintas fuentes digitales crea nuevas exigencias de interoperabilidad, trazabilidad, responsabilidades y control de datos. La serie ISO 19650 proporciona un marco internacional para definir requisitos de información, responsabilidades y procesos de intercambio entre los participantes de un proyecto.

“Cada nueva fuente de información puede aportar conocimiento, pero también introduce responsabilidades. El reto consiste en saber qué información está vigente, quién la generó, bajo qué condiciones puede utilizarse y cómo conservarla durante la vida útil del activo”, concluyó Camargo.

Para BSI en México, la evolución de BIM estará cada vez más relacionada con la capacidad de las organizaciones para preservar y utilizar el conocimiento generado alrededor de sus activos. El gestionar esa información desde las primeras etapas permite mantenerla disponible para la operación, el mantenimiento, la gestión de riesgos y la toma de decisiones durante los años posteriores a la construcción.