La masacre de 19 migrantes en Camargo, no es el primer hecho
en el que se ven involucrados policías estatales de Tamaulipas.
El 5 de septiembre de 2019, policías abatieron en Nuevo
Laredo a ocho personas, presuntamente integrantes de un grupo criminal
perteneciente al cártel del Noreste. Sin embargo, el Comité de Derechos Humanos
de esa ciudad, denunció que lo ocurrido en realidad, fue una ejecución
extrajudicial en un escenario prefabricado. Así se comprobó días después por la
autoridad judicial del estado.
El 23 de septiembre, la Procuraduría General de Justicia del
Estado (PGJE) giró las órdenes de aprehensión en contra de José 'N', Guadalupe
'N', Juan 'N', Edith 'N', Concepción 'N', Francisco 'N' y Urbina 'N', por
delitos de homicidio calificado, abuso de autoridad, falsedad de informes para
autoridad y allanamiento de morada”.
Fue gracias al Comité de Derechos Humanos que se dio a
conocer que la mayoría de los ejecutados fueron sacados de una casa en la calle
Héroes de Nacataz, Colonia Buenavista y cuenta con videos que permiten ver, por
ejemplo que en la casa donde supuestamente ocurrió el enfrentamiento, no hay
evidencias físicas.
Además, con testimonios de familiares que relataron cómo
fueron sacados de sus casas y trasladados hasta donde después habría ocurrido
el presunto enfrentamiento.
De acuerdo con lo declarado por los testigos, quienes
después exhibidos como supuestos integrantes del grupo criminal “la tropa del infierno”,
perteneciente al cártel del Noreste, fueron sacados de una casa y trasladados a
otro inmueble en la colonia Buenavista. Además, se usó una grúa de la SSP para
trasladar una camioneta negra con blindaje artesanal al inmueble donde
aparentemente ocurrió el enfrentamiento.
El Comité cuenta también con el testimonio del chofer de la
grúa que remolcó la camioneta pick up negra hasta el lugar donde presuntamente
ocurrió el enfrentamiento.
Ese día por la mañana de acuerdo con el parte del chofer,
del cual MILENIO tiene copia, Eladio Martínez, comandante del área de grúas de
Nuevo Laredo recibió una llamada en la que se le ordenó enviar una unidad a la
calle de Francisco I. Madero casi esquina con Carlos Osuna.
El conductor de
nombre Ramón, quien es ahora testigo clave de lo ocurrido y para quien se
solicitaron medidas cautelares, dijo que llegó a las 7:43 de la mañana a la
dirección indicada y policías estatales le ordenaron remolcar la pick up negra
con blindaje artesanal. Cuando preguntó si debía trasladar el vehículo a la fiscalía
fue intimidado.
Relató que le tomaron una foto a su gafete y lo amenazaron
con ir a su casa si decía algo. Se le ordenó apagar el celular y siguió a las
camionetas de la policía hasta la avenida siete en la colonia Valle de Anáhuac.
Videos recabados por los defensores de derechos humanos muestran el paso del
convoy a las 7:45 de la mañana y la grúa que arrastra la pick up, sin daños ni
impactos de bala.