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Gira CSP entre 'tecnócratas y puros'.- The Guardian

por Reforma
20-06-2026

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La Presidenta Claudia Sheinbaum gira entre dos paradojas: su pasado de activista contra la represión militar en 1968 y su presente como Presidenta que ha fortalecido el poder del Ejército, considera The Guardian.

Y en Morena, el partido oficial, “existe claramente una división entre los tecnócratas (la gente de Sheinbaum) y los verdaderos creyentes, que se hacen llamar los puros (la gente de AMLO)”, dice el diario británico.

Para The Guardian, Sheinbaum representa una paradoja moderna: una científica que gobierna con datos y PowerPoints, pero que descansa su poder en la estructura militar y en la innegable popularidad de un movimiento que, por ahora, parece inmune a las críticas sobre la violencia en el País.

En un extenso reportaje, el medio británico destaca que, con niveles de aprobación del 70 por ciento, Sheinbaum se ha consolidado como una de las figuras de izquierda más populares del mundo, diferenciándose de su predecesor AMLO por un estilo “meticuloso y obsesionado con los detalles”.

El perfil resalta que, a diferencia de Andrés Manuel López Obrador, quien surgió de la política partidista y el sistema, Sheinbaum se forjó en el activismo contra el Estado.

El diario británico describe a una Mandataria que se levanta a las 4:00 de la mañana para enviar mensajes de texto a sus colaboradores y cuya “cabeza fría” le permitió sortear tensiones arancelarias con su homólogo estadounidense, Donald Trump.

Sin embargo, su disciplina científica –es doctora en ingeniería energética– contrasta con la “sorpresa” y el “choque” que han causado algunas de sus posturas actuales entre sus antiguos aliados.

El diario añade que “una de las diferencias más significativas entre la Presidenta y su predecesor radica en el camino que cada uno recorrió para llegar al mismo destino. AMLO ascendió a través de la política partidista, primero con el PRI, que dominó el País mediante un régimen de partido único desde la Revolución Mexicana hasta las primeras elecciones verdaderamente abiertas en el 2000. En otras palabras, ascendió desde el Estado. Sheinbaum, en cambio, se forjó como activista contra el Estado, e incluso como Presidenta continúa destacando esta faceta de su historia. Para algunos sectores de la izquierda, esto ha hecho que algunas de sus posturas –sobre temas como la militarización de la sociedad mexicana y la crisis de las desapariciones forzadas– resulten aún más sorprendentes, incluso impactantes”.

Uno de los puntos más críticos del reportaje es la relación de la Administración de Sheinbaum con las Fuerzas Armadas y Estados Unidos. Según The Guardian, la Presidenta ha “duplicado” la apuesta por la militarización al integrar la Guardia Nacional a la Sedena en 2025. Ante las críticas por este giro, Sheinbaum defendió al Ejército mexicano ante el medio británico, calificándolo de “único en el mundo” por no provenir de las élites, sino del pueblo.

En cuanto a la guerra contra el narcotráfico, el reportaje detalla episodios recientes, como la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en una operación que, aunque ejecutada por mexicanos, contó con inteligencia estadounidense, lo que reavivó el debate sobre la soberanía nacional.

The Guardian pone especial énfasis en el distanciamiento percibido entre Sheinbaum y las familias de las víctimas de desaparición forzada. A pesar de su historial como joven activista que acompañaba a las madres de desaparecidos en los años 70, su respuesta actual ha generado descontento.

Durante una de sus conferencias mañaneras presenciada por la reportera de The Guardian, Sheinbaum marcó una distinción que el medio calificó de “impactante”: afirmó que las desapariciones de los años 70 eran políticas y perpetradas por el Estado, mientras que las actuales están ligadas mayoritariamente al crimen organizado.

Finalmente, la nota del medio ofrece una mirada a la simbología de su vestimenta, diseñada por la modista Olivia Trujillo, quien incorpora motivos indígenas en telas modestas para comunicar el eslogan “Por el bien de todos, primero los pobres”. No obstante, la propia Trujillo señala un rasgo del carácter de la Presidenta: nunca tiene tiempo para una prueba de vestuario, ni siquiera para su vestido de novia o el de su toma de posesión, debido a su agenda agotadora.