logo
header-add

La POLISíA del maestro

por Redacción
24-01-2022

Comparte en

La seguridad de las y los ciudadanos es un asunto sumamente serio. No hay razón para banalizarlo con frivolidad.

En una ciudad en donde ocho de cada diez personas de 18 años y más se sienten inseguras, no se puede incurrir en el despropósito de simplificar nada relacionado con la seguridad de todas y todos.

Entre las instituciones públicas avocadas a servir y proteger a la sociedad está la policía. La conforman hombres y mujeres a quienes se les reconoce su autoridad.

El ayuntamiento de San Luis Potosí, presentó 93 nuevas patrullas que se integran a su parque vehicular y que estarán al servicio de la sociedad.

La administración de Enrique Francisco Galindo Ceballos, enfrenta en la inseguridad, el mayor problema de la capital y el edil, por su trayectoria policíaca, en campaña se promocionó como el “alcalde de la seguridad”.

Luego de asumir la presidencia municipal, nació la expectativa de qué cambios habría en el tema de la prevención y combate a la delincuencia. Se esperaba una transformación a fondo respecto de anteriores administraciones.

Esa expectativa se vino abajo.

Al alcalde o a alguien de sus colaboradores o sus publicistas, se les ocurrió la descabellada idea de incrustar el lema “la capital del Sí”.

De modo que la palabra policía, fue transformada en “POLISíA”. Sí en color blanco y el resto en amarillo.

Reminiscencia del “Sí por San Luis”, de la coalición partidista que llevó a Galindo a la presidencia municipal.

Resulta desproporcionado destrozar la palabra policía en aras de la presunta identidad institucional y política que salen sobrando, además de ser de pésimo gusto.

No deja de ser lamentable que las autoridades pongan sello partidista a todo y dejen de lado a la institución que representan.

Las y los policías merecen respeto, pero todo hace indicar que el maestro Galindo no lo tiene.

No se trata solamente de la deformación intencionada del lenguaje, sino de salpicar de lodo político a la policía municipal.

Si alguien esperaba cambios con el maestro por cuyas venas corre sangre azul de policía, ahí los tiene.

Crean la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y de entrada, el edil da por sentado que se acabará la delincuencia y que la ciudadanía volverá a vivir en paz.

Los políticos, sin importar trayectoria o grados académicos, acaban por sucumbir presa de egos y arrogancia sin límites, sin embargo, llegado el momento, la realidad los pone en su lugar.