Les Clowns reconfiguran el circo con humor y crítica social desde nuevos escenarios
Las carcajadas han sustituido a los rugidos. Lo que antes ocurría bajo la lona de una carpa hoy se desplaza hacia teatros y foros, en una transición que no responde únicamente a cambios en el entretenimiento, sino a una reconfiguración más profunda del sentido del circo contemporáneo. El colectivo Les Clowns, integrado por artistas surgidos del histórico Circo Atayde, representa esa transformación: una apuesta por la risa como herramienta escénica y social frente a un entorno marcado por la tensión y la violencia.
Con una tradición que se remonta a finales del siglo XIX, el Circo Atayde ha tenido que adaptarse a nuevas condiciones, entre ellas la salida de animales de sus espectáculos. Lejos de debilitar su propuesta, ese cambio ha desplazado el foco hacia uno de sus elementos más persistentes: el payaso. Iván Vega (BoBo) lo plantea desde la experiencia del oficio: “El circo siempre se ha reinventado, ha salido avante. Es un espectáculo en vivo donde sucede la magia… el payaso que te enseña a lidiar con los problemas en la vida”. La afirmación no es nostálgica, sino operativa: el circo sigue existiendo, pero bajo otras formas.
El colectivo, integrado también por Raúl Zamora (RuLo) y Fernando Hondall (ChAz), lleva esa lógica a un terreno más explícito. Su propuesta no se limita al entretenimiento; introduce una lectura de la realidad desde la escena. Frente a episodios de violencia recientes, como el ataque a turistas en Teotihuacán, la respuesta no es evasiva. RuLo lo expresa con una postura clara: “La comedia es un arma que no hace daño a nadie… el ser humano empieza a ser grande cuando puede reírse de sus propias tragedias”. El humor aparece aquí como mecanismo de procesamiento emocional, no como negación de lo ocurrido.
Esa línea se conecta con una tradición más amplia: la tragicomedia. Para Les Clowns, el humor no suaviza la realidad, la confronta desde otro ángulo. ChAz lo plantea como una intención directa: “El objetivo que deberíamos tener como seres humanos es detener el flujo de la violencia. Como payasos buscamos eso a través de la risa”. La escena se convierte en un espacio de pausa, donde el espectador puede interrumpir, aunque sea momentáneamente, la exposición constante a un entorno adverso.
La propuesta se extiende más allá del escenario. El colectivo desarrolla actividades de clownterapia en hospitales, donde el humor se utiliza como herramienta de acompañamiento. BoBo lo describe en términos casi rituales: “Provocar el sentimiento de reír… la risa cura la enfermedad, el estrés”. Sin recurrir a explicaciones clínicas, la práctica se sostiene en una observación directa: la risa modifica el estado emocional del paciente y genera una interacción distinta con su entorno inmediato.
En paralelo, Les Clowns mantiene su presencia en circuitos teatrales. El grupo iniciará temporada el 30 de abril en el Centro Cultural Teatro II, consolidando su tránsito hacia espacios formales de exhibición. La carpa no desaparece como referencia, pero deja de ser el único territorio posible. El circo, en esta etapa, no se define por su formato, sino por su capacidad de adaptarse y mantener vigente su lenguaje.
El desplazamiento de Les Clowns sintetiza un proceso más amplio en las artes escénicas: la necesidad de reconfigurar los espacios, los contenidos y las formas de interacción con el público. La risa, en este caso, deja de ser un recurso accesorio para asumir un papel central como herramienta de lectura y resistencia frente a la realidad.
Fuente: El Universal

