Cosas, de las que hay que hablar
Por Armando Guzmán
Queridos amigos:
Los demócratas ganaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado en las elecciones del martes 3 de noviembre. Fue una victoria nacional contundente que cambió por completo el equilibrio político en Washington.
Y ahora viene la gran pregunta:
¿Qué van a hacer los demócratas con ese poder?
Porque ganar el Congreso no significa que podrán hacer todo lo que quieran.
Donald Trump seguirá en la Casa Blanca durante los próximos dos años y conservará algo fundamental: el poder de veto.
Esto significa que los demócratas podrán aprobar leyes en el Congreso, pero Trump podrá bloquear muchas de ellas. Además, las reglas del Senado permitirán que los republicanos frenen buena parte de la legislación.
En otras palabras, Estados Unidos entra nuevamente en un gobierno dividido.
Por un lado, estará Trump.
Por el otro, un Congreso controlado por los demócratas.
Y ahí comienza la verdadera historia.
Jeffries y Schumer tendrán ahora un enorme poder
Hakeem Jeffries está en posición de convertirse en el próximo presidente de la Cámara de Representantes, aunque todavía deberá ser elegido formalmente cuando comience el nuevo Congreso. Chuck Schumer, por su parte, está encaminado a convertirse nuevamente en líder de la mayoría demócrata en el Senado.
Eso permitirá a los demócratas decidir qué legislación llega al pleno, controlar los comités y utilizar el enorme poder de investigación del Congreso.
Trump ha dicho que está dispuesto a trabajar con ellos.
La pregunta es:
¿Cuánto durará esa luna de miel?
Probablemente no demasiado.
John Thune, todavía líder de la mayoría republicana en el Senado, ya advirtió que los republicanos no se quedarán de brazos cruzados mientras los demócratas intentan deshacer lo que Trump y su partido hicieron durante estos primeros dos años.
Así que prepárense.
Lo que viene puede ser una combinación de negociaciones, investigaciones, vetos y enfrentamientos políticos.
Pero hay algo que ambos partidos deberían recordar.
Los estadounidenses no mandaron a sus representantes a Washington solamente a pelear. Los eligieron también para gobernar. Y gobernar, cuando ningún partido controla todo el poder, significa necesariamente negociar.
¿Qué quieren hacer los demócratas?
Aquí están algunas de sus principales prioridades.
Primero: salud, Medicaid y el costo de vida
Los demócratas quieren revertir algunos de los cambios aprobados por los republicanos, particularmente los recortes a Medicaid, y restaurar los subsidios ampliados del seguro médico bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible que ya expiraron.
También quieren revisar las reducciones de impuestos aprobadas por los republicanos y colocar el costo de vida en el centro de su agenda.
Esto es importante porque la economía y los altos precios estuvieron entre los grandes temas de estas elecciones.
Segundo: investigar a Trump y a su administración
Aquí es donde las cosas pueden ponerse realmente calientes.
Con el control de los comités del Congreso, los demócratas tendrán facultades para realizar audiencias, exigir documentos y emitir citatorios.
Robert García, quien se perfila para dirigir el poderoso Comité de Supervisión de la Cámara, resumió su mensaje en solamente dos palabras:
“Lawyer up”.
Esta frase es una advertencia al presidente y sus allegados “Consíganse abogados que los defiendan”.
Y Ron Wyden, quien podría encabezar el Comité de Finanzas del Senado, fue todavía más directo:
“Subpoenas”= Citatorios.—Significa que el Senado piensa entrar en esa investigación también, citando a testificar a quienes tengan evidencias de que el presidente o sus funcionarios han violado las leyes éticas del gobierno.
Los demócratas contemplan investigar los negocios de Trump y su familia, sus operaciones con criptomonedas, proyectos de construcción y otras decisiones de su administración. También se anticipa un intenso escrutinio sobre aliados y funcionarios de Trump.
Y ahí aparece otro nombre importante:
Elon Musk.
Los demócratas también preparan investigaciones sobre Musk y diferentes aspectos de su relación con la administración Trump y contratos con el gobierno federal.
Pero cuidado con algo.
No significa necesariamente que los demócratas vayan inmediatamente por un tercer juicio político contra Trump.
Jeffries ha dicho que no está descartando opciones, pero tampoco las está impulsando en este momento; CBS reporta que pocos demócratas parecen ansiosos por volver a pasar por otro proceso de Impeachment.( juicio político)
Tercero: inteligencia artificial
La inteligencia artificial también podría convertirse en un importante terreno de negociación entre los dos partidos.
Aquí los demócratas buscarán mayor supervisión y regulación, particularmente alrededor de los centros de datos y de su impacto económico y energético. Incluso podrían aparecer algunos espacios de acuerdo bipartidista.
Y finalmente: algo muy importante para México, los aranceles
Este punto hay que observarlo cuidadosamente.
Los demócratas quieren intentar revertir los amplios aranceles impuestos por Trump y devolver al Congreso una mayor participación en las decisiones sobre impuestos a las importaciones.
Esto obviamente tendría consecuencias mucho más allá de Estados Unidos.
Y para México puede convertirse en uno de los debates más importantes de los próximos dos años.
También quieren intentar terminar la guerra con Irán o exigir que Trump obtenga autorización del Congreso para continuarla.
Pero aquí aparece nuevamente el gran obstáculo:
Donald Trump sigue siendo presidente.
Tiene importantes facultades ejecutivas, conserva el poder de veto y seguirá contando con el apoyo de muchos republicanos.
Por eso los demócratas también podrían recurrir al poder presupuestario del Congreso para tratar de limitar algunas políticas de la administración. El problema es que llevar esa estrategia demasiado lejos podría provocar enfrentamientos por el presupuesto e incluso cierres del gobierno.
Entonces, ¿qué sigue?
Mis amigos, esa es la verdadera historia después de estas elecciones.
Los demócratas ganaron una victoria extraordinaria.
Pero no ganaron la Casa Blanca.
Trump perdió el control republicano del Congreso.
Pero sigue teniendo la presidencia y el poder de veto.
Así que los próximos dos años probablemente no serán solamente una batalla entre Trump y los demócratas.
Serán una prueba para ambos.
Los demócratas tendrán que demostrar que regresar al poder sirve para algo más que investigar a Trump.
Y Trump tendrá que decidir si quiere pasar sus últimos dos años peleando con el Congreso o si está dispuesto a negociar con quienes acaban de derrotar políticamente a su partido.
Ahí está la gran pregunta:
¿Washington va a pasar los próximos dos años gobernando...
¿O… simplemente peleando?

