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Marcelo negociando y la mezquindad aflorando

por Salomón Rosas
12-07-2026

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Ante el resultado de los acuerdos del pasado 1 de julio en torno al Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) se desató una andanada mediática en contra de Marcelo Ebrard Casaubon de quienes manejaron el anuncio sobre la vigencia del T-MEC hasta 2036 (por 10 años más) y el no haber alcanzado un acuerdo hasta 2042 como “una derrota” o “un fracaso” personal de nuestro Secretario de Economía. A la parte política y diplomática, y al análisis comercial, económico y financiero, se les empalmó y sobrepuso “la grilla” aflorando las mezquindades en torno Marcelo Ebrard que es quien tiene el alto encargo como servidor público de defender los intereses nacionales. Es por ello por lo que me parece relevante abordar el tema y precisar algunos puntos para dimensionar lo importante que representa ese acuerdo comercial para todos los mexicanos y clarificar dónde estamos en este momento. Primero, decir que por voluntad y decisión de la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo el negociador del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) tiene nombre y apellido y es Marcelo Ebrard Casaubon. La Presidenta de la República, en su momento, tomó la decisión de nombrar a Marcelo como Secretario de Economía y, seguramente, valoró que el Senador con licencia, ex Canciller, ex Jefe de Gobierno de la Ciudad de México y ex Diputado Federal (entre otras muchas responsabilidades que a lo largo de más de 40 años  de historia de servicio público ha tenido Marcelo) tenia la experiencia y la capacidad que se necesitaba para enfrentar una negociación que desde antes de 2024 se presentaba como dura y difícil frente al gobierno de Estados Unidos de América con Donald Trump a la cabeza y que, ya para aquel entonces, se vislumbraba como virtual ganador de las elecciones de noviembre de ese año -como fue- función que asumiría en un segundo mandato de cuatro años a partir de enero de 2025 -como también fue-, y que concluirá en enero de 2029. En este sentido, en el armaje de su equipo de trabajo de primera línea y consciente de los retos que enfrentaría su gobierno, la Presidenta de México pensó en los mejores perfiles para cada responsabilidad de acuerdo con las circunstancias y los retos de la Nación. Viene al caso esta precisión porque parece que algun@s (a l@s que no les gustó que nombraran a Marcelo) podrían interpretar que Marcelo se puso en esa posición solito. No, no fue así, a Marcelo lo puso la Presidenta Sheinbaum pensando en el país.

Segundo, a Marcelo Ebrard Casaubon la gran mayoría le reconocemos experiencia, inteligencia, honorabilidad, calidad humana, capacidad y habilidad negociadoras, formación académica, altura de miras, densidad y prestancia políticas y, sobre todo, patriotismo en la función pública porque siempre ésta pensando Marcelo en lo que más le conviene a México y a los mexicanos. En su andar -y lo digo porque lo conozco de hace muchos años-, Marcelo ha enfrentado múltiples adversidades de diferentes tamaños habiendo sido incluso perseguido político y, también, habiendo sido muchas veces objeto de difamaciones y agravios por parte de sus opositores. Me ha tocado ver a Marcelo Ebrard reconstituirse y reinventarse siempre con una vocación por el servicio público como pocos mexicanos. También, sin duda, podemos afirmar que Marcelo ha sido y es un político exitoso y que habiendo sido todo lo que ya fue y lo que es actualmente pues está acostumbrado a la lucha y al debate y, por lo tanto, es resistente crítica y a los golpes de todo tipo (incluyendo los golpes bajos).

Tercero, es fundamental que no se nos olvide que la política es una actividad humana en la que, además del servicio público, se trata de la lucha por el poder. En ese sentido, el éxito y el desempeño en el trabajo de Marcelo Ebrard provocan reacciones adversas y animosidades en algun@s -de adentro y de afuera- que no comulgan con él y que son los mismos que entre otras cosas le regatean resultados o hasta su compromiso y aportación innegables al Movimiento de Regeneración Nacional intentando minimizar o distorsionar su trabajo y logros porque lo ven como adversario o, incluso, como enemigo. Algun@s parecieran no saber que Marcelo es un político curtido que se forjó en la adversidad y también parece que no entienden que Marcelo es un político conocedor del sistema al que le ha tocado pasar por varias crisis, campañas y ataques. Marcelo conoce las estructuras del poder y su funcionamiento de la misma manera que comprende las características de la naturaleza humana.

Cuarto, habiendo dicho lo anterior, pasemos a lo sustantivo y centrémonos en la tarea que tiene Marcelo Ebrard, por encargo de la Presidenta Claudia Sheinbaum, de representar a México para sacar la mejor negociación posible del T-MEC. Con sinceridad y objetividad preguntémonos y contestémonos si en verdad el anuncio hecho por los representantes de los tres países involucrados sobre la vigencia-prolongación del T-MEC por 10 años es una derrota o una victoria para México. Claro que lo ideal hubiera sido que se extendiera hasta 2042 y eso generaría mayor certidumbre pero recordemos que “la política es el arte de lo posible” (Otto Von Bismarck) y es hasta donde se pudo, en este momento y no nos fue mal. Asimismo, siendo México el principal socio comercial de Estados Unidos y habiéndose consolidado como su mayor proveedor superando incluso los volúmenes comerciales de Canadá y China y teniendo una ventaja arancelaria importantísima ya que cerca del 85% de los productos mexicanos ingresan a EE. UU. libres de aranceles; pagando en promedio solo un 3.6% de tasa implícita, muy por debajo de competidores como Europa, China o Brasil, y; habiéndose fortalecido las condiciones del nearshoring para la atracción de inversiones destacando nuestro país como el destino ideal para la relocalización de cadenas de suministro, gracias a su cercanía geográfica, husos horarios compartidos y una sólida integración manufacturera, Con sinceridad y objetividad preguntémonos y contestémonos si fue una derrota o un avance, sin declararlo victoria o triunfo. La semana pasada por eso escribimos y dijimos que “El T-MEC Vive. La Lucha Sigue”.

Entender que vamos todos en el mismo barco a veces es muy difícil para algun@s de adentro y de afuera (no hay sorpresa, suele suceder siempre). Claro que se vale ser oposición y se vale la crítica de propios y extraños. Lo que es inadmisible es la mezquindad humana que refleja falta de nobleza, empatía y generosidad en un asunto que es de interés de tod@s l@s mexican@s como el T-MEC. Esa mezquindad que se manifiesta a través del egoísmo extremo, la envidia, la manipulación y la incapacidad; en la que prevalece el interés propio y las acciones ruines por encima del bien común. Esa mezquindad de los que sabotean el trabajo de otros y que puede ser muy dañina porque fomenta ambientes tóxicos y lacera el esfuerzo colectivo que debemos tener como Nación. Terminemos esta colaboración diciendo que, de acuerdo con el Diccionario de la Lengua Española, los sinónimos de Mezquindad son: Ruindad, cicatería, roñosería, tacañería, egoísmo, avaricia y roñería. Hoy, que cada uno asuma su lugar, ya que mientras está Marcelo negociando, la mezquindad está aflorando.