La negociación comercial en marcha con Donald Trump (DT) y su equipo para revisar los puntos más trascendentales del Tratado México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entrará a partir de mañana en la recta final de este periodo histórico.
Mucho ha pasado desde que DT asumió por primera vez el cargo de presidente de la primera potencia económica y militar del planeta y, ahora en este segundo periodo de mandato, mucho hemos vivido, aprendido y enfrentado para llegar a esta etapa en la que se definirán cosas que verdaderamente importan a la gente, a los mexicanos, como son sus empleos, sus fuentes de ingresos, hacia donde dirigir su preparación o la formación de sus hijos, concebir con claridad su entorno laboral y tener oportunidad para proyectar una mayor calidad de vida para sus familias. De ese tamaño es la relevancia y la responsabilidad que tienen tanto la Presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, como el negociador en jefe del lado mexicano, Marcelo Ebrard Casaubon, Secretario de Economía.
Hoy llega la delegación de estadounidenses y el equipo mexicano, según informa la Secretaría de Economía, establecerá sus prioridades y que, a saber, son seis: 1) Protocolo de no aplicación de medidas unilaterales; 2) Resolución de aranceles en acero; 3) Preservación de la competitividad automotriz; 4) Marcos de seguridad económica; 5) Atención de temas bilaterales pendientes, y; 6) Acciones para elevar los niveles de certidumbre para la inversión. Lo que se pretende es consolidar las ventajas comerciales de México en el nuevo orden comercial global y, en concreto, el gobierno mexicano exigirá a Estados Unidos la eliminación de aranceles entre los países miembros del tratado, en particular en los sectores de acero, aluminio y automotriz, con el objetivo de fortalecer la competitividad regional tal como lo anuncio la Presidenta Sheinbaum.
Pero parte central de la estrategia Mexicana es llegar a la mesa con todo el soporte de los que están hacienda los negocios y mantienen la relación comercial con socios estratégicos de Estados Unidos. Es por ello que es de la mayor relevancia anotar que el Secretario Marcelo Ebrard se reunió hace unos días (el jueves 16 de julio) con los representantes del Consejo Coordinador Empresarial (CCE); con la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin); con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (Comce); También con el Consejo Nacional Agropecuario (CNA); con la Asociación de Bancos de México (ABM); y con la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad). Ahí, con la mayor representación empresarial del país, Marcelo Ebrard precisó el estatus que mantiene la negociación comercial con Estados Unidos, y destacó algo que viene a ser determinante en nuestra actual condición competitiva como país y es que México goza de arancel cero en al menos el 85 por ciento de las exportaciones de México hacia el país del norte.
Esta semana marcará el rumbo y el destino de las y los mexicanos por muchos años, por varias décadas por lo menos. Por eso es importante alentar la unión y el trabajo en equipo. El gobierno de la Presidenta Sheinbaum y el negociador Marcelo Ebrard lo entienden perfectamente. En esta ocasión, el gobierno impulsará los temas de semiconductores y medicamentos, el acero, aluminio y automotriz. Todo parece indicar que la estrategia mexicana apunta a promover inversiones en estos sectores y que el objetivo es incrementar la capacidad productiva de América del Norte, reducir dependencias externas en insumos críticos y componentes de cadenas de alto valor, y asegurar una ventaja competitiva frente al resto del mundo.
Un México unido es nuestra Fortaleza en la recta final de esta negociación trascendente. No hay mucho que regatear al concepto de la unidad para tener mayores y mejores condiciones de éxito en cualquier tarea. «La unión hace la fuerza» es el proverbio más célebre sobre este tema cuyo origen se remonta a la antigua Grecia y es atribuido a Esopo (S. VII a.C.). Se popularizo como “Ἡἰσχύς ἐν τῇ ἐνώσει” (la fuerza en la unión) por Homero. Recordar la potencia del concepto de la UNION en voz de Esopo: “La unión hace la fuerza y la discordia debilita”; de Simón Bolívar: “La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”: de Ryunosuke Satoro: “Individualmente, somos una gota. Juntos, somos el mar”; de Mattie Stepanek: “La unidad es la fuerza. Cuando hay trabajo en equipo y colaboración, se pueden lograr cosas maravillosas” puede ayudarnos para valorar lo que está en juego, desterrar la mezquindad (aunque a algunos les cueste trabajo y vaya contra su naturaleza) y todos apoyar a los negociadores y a la Presidenta de México.

