Marco A. Rodríguez Blasquez.
En política se dan movimientos que aunque parezcan circunstanciales, terminan modificando el tablero, como es la eventual llegada de Higinio Martínez a la Presidencia de la Mesa Directiva del Senado es uno de ellos, no porque ese cargo por si mismo, defina una candidatura , sino puede darle una nueva dimensión a su capacidad de interlocución, y con ello, se alterarían los equilibrios internos de Morena en el Estado de México.
La sucesión mexiquense todavía está lejos, pero en política los tiempos formales coinciden con los tiempos reales. Cuando un grupo percibe que uno de sus integrantes comienza a cobrar fuerza, empiezan los acercamientos, las llamadas, los acuerdos, y también los reacomodos, de aquellos que ayer se mantenían a distancia, pero que son extraordinariamente hábiles para actuar con oportunismo, y ahí en estos reacomodos, es cuando comienza la verdadera disputa por el Estado de México.
La presencia de Higinio puede provocar que los grupos de Morena en los municipios comiencen a cerrar filas, y si eso ocurre, el primero que podría resentirlo es Horacio Duarte, no necesariamente porque pierda fuerza política de manera automática, sino porque su responsabilidad como encargado de la gobernabilidad en la entidad le impone una lógica distinta; gobernar, resolver conflictos y mantener el equilibrio institucional, mientras otros pueden dedicarse con mayor libertad y construir estructuras y alianza rumbo al 2027.
También habrá que observar a Francisco Vasquez, cuya posición como presidente de la Cámara de diputados que le dá visibilidad y una plataforma importante, pero cabe preguntarse si cuenta ya con la experiencia, recorrido político y territorial para convertirse en candidato a la gubernatura. Aquí surge una pregunta inevitable; ¿acaso la gobernadora Delfina Gómez tenía todo el peso y experiencia política cuando Morena decidió postularla?
La respuesta obliga a recordar que las circunstancias eran diferentes, al ser López Obrador presidente de la república y su liderazgo dentro de Morena, hacía que en los hechos fuera el gran elector del movimiento, situación muy distinta a lo que ocurre hoy, donde la Presidenta Sheinbaum, tiene su propio liderazgo y visión del movimiento.
Hay un dato que no puede pasar inadvertido; cuando Sheinbaum aspiró a la candidatura presidencial, Higinio fue uno de los que la respaldaron, por lo que sería ingenuo pensar que de darse la nueva posición a Higinio en el Senado, no hubiera reacomodos políticos en el Estado de México.
Las candidaturas municipales para el 2027, serán el primer terreno donde se medirá la fuerza real de Higinio y Horacio, pudiendo ser el PT, con los resultados obtenidos en la importante afiliación que se ha logrado en territorio mexiquense por Angelica Rivadeneira, integrante de la Comisión Ejecutiva Nacional del Partido del Trabajo, por lo que el PT, sería el aliado estratégico para Morena, y al mismo tiempo un factor de equilibrio dentro de este escenario para ambos grupos.

