Cosas de las que hay que hablar
México y Estados Unidos
Por Armando Guzmán
Ya podemos decirlo: las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos están avanzando y quizá más de lo que se anticipaba.
Pero ahora hay un elemento que cambia todo: el tiempo.
México y Estados Unidos están explorando la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial provisional antes de las elecciones intermedias estadounidenses del próximo 3 de noviembre. El objetivo sería conseguir un alivio de los aranceles que pesan sobre México, mientras Washington busca respuestas a algunas de sus principales preocupaciones, entre ellas el contenido automotriz y la inversión china.
Y aquí aparece el primer dato verdaderamente importante: México sigue negociando mientras Canadá se ha quedado atorado en su propia confrontación comercial con Washington.
La presidenta Claudia Sheinbaum reconoció los avances:
“En las áreas donde podemos llegar a un acuerdo y fortalecer a ambos países, estamos progresando”.
Pero todavía falta lo más complicado.
Y es que para México, lo verdaderamente crucial en este momento es obtener una “reducción significativa” de los aranceles estadounidenses que afectan a las industrias automotriz, siderúrgica y del aluminio. Y precisamente esos sectores permanecen entre los grandes asuntos sin resolver.
Hay, sin embargo, otro elemento que aumenta las expectativas: Sheinbaum aseguró que prácticamente se han resuelto los temas que Washington identifica como barreras no arancelarias. También explicó que, si los negociadores consiguen construir un acuerdo, la decisión final quedará en manos de ella y del presidente Donald Trump.
Esto significa que la negociación podría estar acercándose a su parte políticamente más delicada.
El T-MEC sigue vigente, pero Washington decidió en julio no extenderlo por otros 16 años, abriendo la puerta a revisiones anuales y dejando pendientes los llamados temas mayores: reglas de origen, China y disposiciones laborales y ambientales.
Y ahí es donde la historia se vuelve todavía más interesante.
México y Canadá parecen haber tomado caminos distintos frente a Washington.
Tras el fracaso de las conversaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá, Ottawa prometió responder dólar por dólar a las medidas estadounidenses. México, en cambio, ha mantenido abierta la mesa de negociación y ha privilegiado la cooperación sobre la confrontación, buscando obtener alivio arancelario.
Por eso, lo que ocurra ahora será mucho más que una negociación sobre acero, aluminio o automóviles.
Será una primera prueba de si la estrategia mexicana de negociar con Trump, en vez de enfrentarlo, está funcionando.
No existe una fecha límite formal y las conversaciones podrían continuar después de las elecciones. Pero funcionarios de los dos países esperan que pueda alcanzarse un acuerdo antes del 3 de noviembre.
Y eso deja una conclusión inevitable:
si realmente quieren conseguirlo antes de las elecciones estadounidenses, tienen que correr.
Hoy quedan apenas cinco días.
Cinco días para cerrar diferencias.
Cinco días para decidir cuánto está dispuesto a ceder Washington.
Y cinco días para saber si México consigue algo que, hace apenas unas semanas, parecía mucho más lejano: Comenzar a quitarse de encima la carga arancelaria de Estados Unidos.

