José Luis Camacho
Acevedo
El apresurado
regreso de Donald Trump a Washington, interrumpiendo una gira de trabajo que
estaba llevando a cabo como parte de la promoción del partido republicano con
vistas a las elecciones que habrán de celebrarse el primer martes de noviembre
próximo, aseguran fuentes del senado estadounidense, fue porque el gobierno
estaba perdiendo poder estratégico en la batalla por la inteligencia artificial
que libra con China.
Coincidió el apresurado
retorno de Trump para reunirse con sus estrategas de ciberseguridad, con la
noticia de que en México el gobierno había realizado un decomiso, calificado
por sus propios voceros como al histórico, de miles de litros de gasolina y otros
combustibles.
Como Trump anda en
campaña envió un memorándum al Congreso de su país enlistando a una serie de
países que están realizando un deficiente trabajo en materia de combate al
crimen organizado.
Y, por supuesto,
que en esa lista negra de naciones que son deficientes en el delicado tema del
combate al tráfico de drogas, nuestro país tiene un lugar muy especial.
El memorándum
refería que consideraciones específicas para México: “el
miércoles 16 de septiembre —mientras en México le dábamos a los antojitos—, Donald Trump envió al Congreso de Estados Unidos una lista
actualizada de los países productores o de tráfico (tránsito) de drogas hacia
su país.
Todo bajo la perspectiva de su gobierno y que incluye a México y Canadá. La lista en realidad es un memorando publicado por el Departamento de Estado y que tiene contrastes importantes para el gobierno de Claudia Sheinbaum.
¿Y México?
“Reconocemos
la labor de la administración de la presidenta mexicana Sheinbaum por la
incautación de mayores volúmenes de drogas, el desmantelamiento de laboratorios
clandestinos y el despliegue de recursos militares y policiales adicionales en
nuestra frontera compartida. Además, la cooperación en materia de seguridad
entre Estados Unidos y México ha contribuido a eliminar a algunos de los jefes
de cárteles más notorios del mundo, incluido “El Mencho”.
Aquí parte
de lo que dijo Trump, aunque agregó un “pero” importante: que México tiene que tomar más medidas
como invertir más en seguridad. Y que eso incluye exponer, detener y
llevar a juicio a “numerosos funcionarios públicos corruptos” ligados
con el narcotráfico”, según el portal del Sopitas.
Quedó muy
claro que a un Trump en campaña una acción de México como el fantasmal y muy
mal publicitado decomiso de Huachicol en San José Iturbide Guanajuato, fue
una acción que no le ayuda a impactar a los electores que le pueden mantener
una mayoría republicana nuevamente.
Trump
quiere trofeos mexicanos de alto calado.
Al
mencionar a funcionarios corruptos ligados al narcotráfico, el presidente
norteamericano ya está alzando la mira y no se conforma con victorias del
tamaño de Rubén Rocha Moya.
Por las consideraciones externadas en el famoso memorándum con dedicatoria a México, Trump ya quiere a peces gordos como Amílcar Olán, Andrés Manuel López Beltrán o uno de los gobernadores que hayan resultado de los más “ligados al crimen organizado” como son Alfonso Durazo de Sonora o su también vecina Marina del Pilar Ávila de Baja California.
Trump apunta las siguientes consideraciones en sus últimas referencias a la corrupción de funcionarios o ex funcionarios del gobierno federal mexicano:
- Exigencia contra la corrupción: El mandatario estadounidense
señaló que México debe hacer mucho más y exigió identificar, arrestar y
enjuiciar a los funcionarios públicos corruptos (narcopolíticos) que colaboran
con los cárteles y traicionan la seguridad.
- Presión bilateral: La medida forma parte de la actualización anual de la designación de países productores y de tránsito de drogas, elevando la presión de Washington sobre el Gobierno mexicano en materia de seguridad, inspecciones portuarias e inversión en combate al crimen.
Un Trump preocupado porque China le gane la batalla en
inteligencia artificial que puede tanto producir armas de alto poder
destructivo colocadas en drones, como definir estrategias de una desarrollada
guerra vía las más sofisticadas tecnologías, es, sin duda, un Trump más
agresivo con México porque de los países enlistados en su informe, solamente
con nuestra nación tiene 3 mil kilómetros de una frontera que la corrupción de
directores de aduanas y marinos como los sobrinos del ex almirante Ojeda han
hecho mucho más porosa que la de Canadá.
Y un Trump en plena campaña que le permita que los
republicanos mantengan la mayoría en el Congreso, será, de estas fechas hasta
conocer los resultados del primer martes de noviembre, mucho más exigente con
México para que le entregue personajes ligados a las actividades de los
carteles que tengan impacto en el electorado de su país.
Trump nunca se va a conformar con anuncios de un decomiso de
miles de litros de energéticos que, además, resultan ser un fiasco y un
montaje, como ha calificado la opinión pública a esa acción.
Trump es un personaje obsesionado con el poder.
Y México es ya una de sus prioridades promocionales de cara a
las elecciones de noviembre mencionadas.
Como dijo el clásico: ¡Que Dios nos coja confesados!

