logo
header-add

Michoacán: la unidad de la 4T no admite imposiciones

por Marco A. Rodríguez
07-11-2026

Comparte en

Marco A. Rodríguez Blasquez


El Consejo Estatal Político Ordinario del Partido del Trabajo (PT), celebrado ayer en Michoacán, dejó mucho más que acuerdos de organización y afiliación.   Su importancia radica en las lecturas políticas que se desprenden de una reunión que pone sobre la mesa un asunto fundamental para el futuro de la Cuarta Transformación:  el respeto entre aliados y la democracia en la toma de decisiones.

En el encuentro se acordó continuar fortaleciendo el trabajo de afiliación en territorio y se ratificó al Senador Raúl Morón como  Coordinador Estatal de Afiliación.  Sin embargo, el momento de mayor trascendencia política llegó con la intervención del Diputado Federal Reginaldo Sandoval, quien, mediante una exposición detallada de cifras y datos, cuestionó los resultados del proceso de selección de quien encabezará la Coordinación Estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional.

De acuerdo con los resultados de la encuesta realizada por el PT, la voluntad de los michoacanos no coincide con la decisión de nombrar a Carlos Torres como Coordinador Estatal.    La exposición de Reginaldo Sandoval puso en entredicho la credibilidad del procedimiento morenista y llevó a calificarlo como una simulación, antes que como un ejercicio democrático en el que la ciudadanía pudiera expresar libremente su preferencia.

No se trata de una diferencia menor.   El Consejo acordó realizar hacia finales de este mes, una nueva encuesta, con una metodología previamente expuesta y transparente, cuyo resultado permita identificar a quien verdaderamente cuente con el respaldo ciudadano para representar a la 4T en Michoacán.

De esta reunión se desprenden, al menos, cuatro lecturas políticas.

La primera:  Morena no puede confundir su condición de partido mayoritario con el derecho a imponer decisiones, designando coordinadores estatales mediante procedimientos cuestionados, sin transparencia y sin tomar en cuenta la opinión de sus aliados, reflejando una práctica de agandalle que contradice los principios democráticos que dieron origen al movimiento.

La segunda:  La intervención de Reginaldo Sandoval elevó el debate al terreno de los datos y los argumentos.   En su calidad de Diputado Federal y Coordinador Nacional de la bancada del PT en la Cámara de Diputados, presentó elementos que cuestionan la legitimidad del resultado atribuido a la encuesta de Morena.   A ello se suma un antecedente que no puede ignorarse:  Carlos Torres, antes de incorporarse a la administración del Gobernador Ramírez Bedolla, fue un crítico particularmente severo de la Cuarta Transformación  y hoy pretende encabezar precisamente el proyecto político al que antes cuestionaba.

También resulta inevitable poner sobre la mesa el desempeño del Gobierno Michoacano, cuya gestión ha sido objeto de fuertes cuestionamientos, particularmente frente a la inseguridad y  la presencia del crimen organizado.   Son antecedentes que hacen todavía más necesario un proceso de selección transparente y convincente.

La tercera:  La responsabilidad política también alcanza a la Presidenta Claudia Sheimbaum cuya imagen sale dañada al no contar con el respaldo de los gobernadores, quienes tienen la responsabilidad de controlar a la militancia de su partido.   La unidad de la coalición no puede depender de la disciplina unilateral de sus integrantes ni de que los aliados acepten decisiones tomadas desde Morena.  La Presidenta tiene la oportunidad de ejercer su liderazgo, garantizar reglas equitativas y evitar que las prácticas internas de su partido terminen debilitando una alianza que ha sido fundamental para construir la mayoría política que sostiene a la transformación.

No basta con hablar de unidad; hay que construirla con respeto.  Si los aliados no encuentran condiciones de igualdad y reconocimiento, la coalición corre el riesgo de desgastarse desde dentro.

La cuarta:  El PT reivindica su identidad y su razón de ser.  Su posición en Michoacán confirma que no pretende ser un partido subordinado ni un acompañante sin voz.  Se reconoce como una fuerza de izquierda con historia, principios y una lealtad política que, precisamente por ser ideológica, no significa renunciar a su autonomía ni a su capacidad crítica.

El PT ha acompañado a la transformación y ha respaldado a la presidenta Sheimbaum, pero ese respaldo no debe interpretarse como un cheque en blanco para aceptar imposiciones o procedimientos que contradigan los principios democráticos.

Lo ocurrido en Michoacán debe entenderse como una advertencia para la coalición.  Las diferencias entre aliados no tienen que convertirse en rupturas, pero tampoco pueden resolverse mediante la imposición del más grande sobre el más pequeño.

La verdadera fortaleza de la 4T no está en la capacidad de un partido para imponer sus decisiones sino en la voluntad de sus integrantes para construir acuerdos, respetar sus diferencias y reconocer la voz de los ciudadanos.   La reciente encuesta de México Elige da una luz al respecto al señalar que únicamente en cinco entidades de las diecisiete en donde se eligieron mediante encuesta,  Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, no hubo inconformidades.

La unidad y la transformación no se decreta ni se impone: Se construye con democracia, respeto y congruencia.