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Morena dio por perdida Sinaloa

por ADRIAN TREJO
03-11-2026

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La Divisa del Poder

Adrián Trejo


En Sinaloa, estado azotado por la delincuencia organizada a pesar de que los cientos de militares, marinos y guardias nacionales, está ocurriendo un fenómeno político sin precedente.

La disputa por la candidatura del PRI a la gubernatura entre el diputado Mario Zamora y la senadora tricolor Paloma Sánchez desplazó de los medios locales las notas y análisis sobre la futura elección de gobernador.

Esto se debe principalmente a dos hechos:

El primero, desde luego tiene que ver con los negros antecedentes que dejó el ex gobernador Rubén Rocha Moya, cuya herencia política es un estado devastado por la delincuencia, en una crisis financiera sin precedente y con sus sectores productivos más importantes (la pesca y la agricultura) asfixiados tanto por la violencia como por la falta de apoyos gubernamentales.

El segundo es la desaparición casi total de la candidata morenista al gobierno del estado, Imelda Castro, quien desde su nombramiento se ha mantenido prácticamente escondida.

A diferencia de otros candidatos morenistas que están en abierta campaña (violando flagrantemente la legislación electoral), como Jazmín Bugarín, en Nayarit, o Eugenio Segura, en Quinta Roo, por citar solo dos casos, la sinaloense Castro decidió por el anonimato comparado con lo que hacen sus compañeros de partido.

No debe ser fácil para la morenista, presionada por los rochistas y por sus grupos satélites (que ya saben quiénes son aunque digan que no), realizar una campaña política prometiendo mejorías cuando ella misma formó parte del grupo que tiene al estado convulsionado.

Zamora ha logrado que figuras políticas del estado respalden sus aspiraciones.

En días pasados, la dirigencia estatal del PAN se reunió con el diputado para expresarle su respaldo, lo que se entendió como el primer paso firma para constituir una alianza en contra de Morena.

Si la disputa entre priistas es la nota política en la entidad, es porque la población percibe que sería un error votar por el mismo partido que los llevó a esta eterna crisis.

No hay una definición de la cúpula tricolor a favor de cualquiera de los dos, a pesar de la cercanía de Paloma Sánchez con el líder Alejandro Moreno.

La semana pasada, el también legislador, reconoció que hay dicha competencia entre ambos aspirantes la cual, dijo, es benéfica.

Explicó que la decisión sobre la candidatura dependerá de la varios factores, entre ellos la obligación legal de nombrar a 9 mujeres candidatas en las 17 gubernaturas que se disputarán el próximo año.

Con la percepción de tener la gubernatura al alcance, el PRI no se puede equivocar.

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Quizá no entendimos bien el mensaje que dio ayer la fiscal Ernestina Godoy sobre el caso de la conductora Inés Gómez Mont, acusa en México de lavado de dinero, delincuencia organizada y evasión fiscal.

La funcionaria explicó que Gómez Mont está detenida en Miami por un asunto migratorio, porque se le venció el permiso para su estancia en Estados Unidos; por la misma causa, su esposo Víctor Manuel Álvarez Puga, fue detenido en septiembre del 2025.

Pero, a diferencia de Álvarez Puga, en el caso de Gómez Mont, no se conoce que la FGR haya solicitado a Estados Unidos su extradición.

Lo que sí dijo Godoy, es que si Estados Unidos deporta a la ex conductora, “será detenida inmediatamente’’ porque tiene tres órdenes de aprehensión vigentes.

¿No sería más fácil solicitar su extradición y no esperar a un juicio migratorio cuya duración es incierta?

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¿Quién le gusta para presidir el INE?

Suponemos que después del fracaso que resultó imponer a Guadalupe Taddei, Morena tendría que haber aprendido la lección y ahora sí buscaría que la elegida (por cuestión de género) resulte de un consenso entre las fuerzas políticas.

Sabemos que eso sería un milagro, porque el partido presidencial no dejara un instituto colonizado en la víspera de un proceso electoral definitorio.

Taddei le devolvió el favor a Morena avalando los acordeones para la elección judicial, regalando la mayoría calificada en el Congreso a pesar de haber obtenido el 56% de la votación en la elección del 2024 y negándose, una y otra vez, a sancionar las campañas anticipadas del partido que la impulsó.

Otra Taddei, no, por favor.