Por Armando Guzmán
Quirino Ordaz Coppel no es un nombre común en México. El hombre que lo lleva tampoco es una persona común. Hablamos hoy del embajador de México en España porque es señalado como parte de una investigación profunda de Estados Unidos para desenmarañar la cercanía que este embajador tuvo con los narcos cuando fue gobernador de Sinaloa.
Preguntando, alguien me dijo:
“Quirino no es sino una pieza menor en el esquema de Andrés Manuel López Obrador. Pero atención: como gobernador de Sinaloa fue quien dejó pasar el fraude electoral que resultó en la cuestionada victoria de Rocha Moya a la gubernatura sinaloense.”
Aquí, lo que usted necesita preguntarse son tres cosas:
¿Por qué, sí el embajador de México en España es una pieza menor, y sí ayudar a cometer un fraude electoral en México no es un delito perseguible en Estados Unidos, entonces las agencias estadounidenses lo tienen en la mira dentro de la enorme investigación que están haciendo sobre funcionarios mexicanos coludidos con los narcos?
La respuesta es que hay reportes que afirman que las relaciones de Quirino Ordaz Coppel con el Cártel de Sinaloa podrían resultar en pruebas de que el exgobernador se coludió con algunos cárteles para enviar drogas a EE. UU.
Si eso es cierto, a todos los interesados les conviene que esto sea investigado a profundidad.
Ahora, sin ninguna pasión, fríamente, hay algo más que preguntar:
¿Por qué, sí este hombre parece estar manchado por el narcotráfico, aún representa a México en una de las embajadas más importantes para los mexicanos?
La tercera pregunta es:
¿Se dará cuenta este señor de que más le valdría cooperar y soltar todos los secretos que conoce antes de que la DEA y el FBI le caigan encima?
Aquí lo necesario es entender cómo las agencias de justicia estadounidenses construyen sus casos contra “individuos de interés”, como el embajador Ordaz.
En Estados Unidos —y debería ser así en el mundo entero— nadie debería ser considerado culpable hasta que se demuestre su culpabilidad después de un proceso judicial. Pero entre ese mundo ideal y el mundo real en el que vivimos, a mucha gente que se ha revolcado en el lodo le es muy difícil limpiarse antes de que la sociedad la señale como sucia.
Ese es el caso del embajador. Aquí no lo estamos acusando de colusión con los cárteles o con narcos individuales; le estamos informando a nuestros lectores que las agencias estadounidenses están buscando por todas partes sí esa relación existió, en qué consistió y hasta dónde estuvo metido el embajador Ordaz en lo que hoy es una super bronca. O, por el contrario, hasta dónde nunca estuvo involucrado.
La manera en la que las agencias de EE. UU. arman sus casos contra funcionarios extranjeros
Piense en gobernadores, ministros, generales, diplomáticos… desde arriba hasta abajo.
“Mucha atención”
1. Las investigaciones empiezan con análisis de inteligencia, no con pruebas penales
Antes de que exista un “caso”, suele haber inteligencia: pistas, informantes, comunicaciones interceptadas, anomalías financieras o socios extranjeros que susurran: “Oye, este tipo está sucio”.
Las fuentes incluyen:
Informantes confidenciales (IC) de la DEA
Agregados legales del FBI en el extranjero
Informes de actividades sospechosas (SAR) del Tesoro/FinCEN
Agencias policiales extranjeras
Escuchas telefónicas provenientes de investigaciones en curso sobre cárteles
Informes de fuentes abiertas (sí, los periodistas importan)
Esta etapa transcurre en silencio. El objetivo, por lo general, no tiene ni idea.
2. Las agencias trabajan con cortes y fiscales: se establece un “predicado”
Las agencias de EE. UU. no pueden simplemente investigar a un funcionario extranjero porque “parezca sospechoso”. Necesitan un predicado: un punto de partida legalmente válido.
Una vez que tienen sospechas y análisis de posibles violaciones a las leyes de EE. UU., se abre el expediente formal del caso.
3. Luego viene el paso crucial: seguir el rastro del dinero
Este es el método número uno para armar casos contra funcionarios extranjeros.
Herramientas:
Citaciones bancarias
Registros SWIFT
SAR de FinCEN
Filtraciones de paraísos fiscales (Papeles de Panamá, Papeles de Pandora, etc.)
Cooperación de bancos estadounidenses (están legalmente obligados a colaborar)
Los rastros de dinero suelen ser más fáciles de probar que los cargamentos de drogas.
4. La jugada favorita de la DEA y el FBI: hacer que el círculo interno coopere
Buscan a:
Miembros de cárteles arrestados
Policías o militares corruptos
Socios comerciales
Amigos y familiares involucrados en lavado de dinero
A quienes les ofrecen sentencias reducidas por todo lo que sepan y recuerden.
Lo que estamos viendo en México es demasiado vergonzoso como para dejarlo pasar. Una cosa es que existan criminales en un país —todos los países los padecen—, pero no en todos los países los funcionarios públicos son protectores de esos criminales, ni en todos contribuyen a crear el hostigamiento de vivir en total inseguridad.
México no puede seguir así. Necesitamos saber quiénes son los funcionarios coludidos con el crimen. Necesitamos desenmascararlos y también señalar a quienes, habiendo pasado por los gobiernos, resistieron las presiones y hoy son inocentes.

