The Chameleons convirtió al Foro Alicia en una catedral post-punk durante una noche íntima y profundamente emotiva
No hubo pantallas monumentales, efectos digitales ni una producción diseñada para estadios. No hacía falta. Bastaron cuatro músicos, guitarras cargadas de eco, bajos que parecían latidos y una audiencia que sabía exactamente a qué había ido. La noche del pasado sábado 9 de mayo, la legendaria banda británica The Chameleons ofreció en el Multiforo Alicia uno de esos conciertos que difícilmente se repiten: íntimo, intenso y cargado de memoria.
Con boletos agotados y un aforo cercano a las 800 personas, capacidad reportada del recinto en Santa María la Ribera, el grupo originario de Mánchester encontró en la Ciudad de México un público entregado, compuesto tanto por veteranos del post-punk como por nuevas generaciones que han descubierto en su catálogo una obra que el tiempo terminó convirtiendo en culto. La presentación, anunciada como parte del Beyond The Seventh Sun Tour, abrió puertas a las 19:00 horas, con entradas que rondaron los 900 pesos. (Songkick)
Desde los primeros acordes, quedó claro que no se trataba de una visita nostálgica. Durante casi dos horas, la banda liderada por Mark Burgess construyó una atmósfera hipnótica, alternando piezas recientes con composiciones de su nueva etapa creativa, sin perder nunca esa arquitectura sonora que convirtió discos como Script of the Bridge en referencia obligada del género.
Burgess, con voz intacta y una presencia sobria, se mostró visiblemente conmovido por la respuesta del público mexicano. Entre canciones, agradeció varias veces la energía de la audiencia, mientras las guitarras de la banda tejían esos paisajes melancólicos y eléctricos que hicieron de The Chameleons una agrupación tan admirada por músicos… como históricamente subvalorada por el mercado.
La parte final del concierto terminó por convertir la noche en ceremonia colectiva. Tras explorar material más reciente, llegaron los himnos que marcaron a generaciones: In Shreds, Swamp Thing, Second Skin y Up the Down Escalator desataron una comunión rara de ver en un recinto pequeño, donde prácticamente cada persona conocía cada palabra.
The Chameleons nació en 1981 y, aunque nunca alcanzó el impacto comercial de contemporáneos como Joy Division o The Cure, su influencia en la música alternativa de las últimas cuatro décadas es difícil de discutir. Quizá por eso lo ocurrido en el Alicia tuvo algo de justicia poética: una banda de culto, tocando en un foro independiente, frente a un público que no necesitó modas para entender que estaba viendo a una de las piezas más finas que dejó el post-punk británico.
En una época donde muchos conciertos se consumen a través de la pantalla del celular, The Chameleons recordó algo más simple y más poderoso: algunas canciones no envejecen… solo esperan al público correcto.

