De ser aprobada, la reforma eléctrica pondría en riesgo la competitividad del país, la llegada de inversiones, la generación de empleos decentes y bien pagados, y el medio ambiente.
De ser aprobada, la reforma eléctrica pondría en riesgo la competitividad del país, la llegada de inversiones, la generación de empleos decentes y bien pagados, y el medio ambiente.